Los Juegos Olímpicos han sido desde sus orígenes, además del polo concentrador de la élite deportiva mundial, un atractivo turístico de singular convocatoria.

Y como todo megaevento, concentra la atención de los principales medios de comunicación masivos del planeta. Esto sin dudas beneficia notablemente a los países organizadores, que pueden difundir las bondades de su oferta turística, infraestructura, idiosincracia y muchos otros aspectos vinculados al mundo del esparcimiento y la cultura.Sin embargo, por propiedad transitiva, la descomunal cobertura periodística de estos espectáculos, los convierte en especialmente atractivos para quienes desean difundir su ideología o posiciones políticas en el convulsionado mundo en el que vivimos.

Hablamos particularmente de las organizaciones terroristas que ven en eventos de esta magnitud, el escenario propicio para que sus macabaras formas de reclamo sean presenciadas por miles de millones de espectadores en todo el mundo.

De allí la natural preocupación de los organizadores en cuanto a seguridad se refiere. En este sentido el Ministro de Relaciones Exteriores de China, Quin Gang, aseguró que pondrán en marcha operativos inusuales de seguridad para garantizar la integridad de los millones de turistas que se darán cita en Beijing con motivo de los próximos Juegos Olímpicos en Agosto.

El funcionario salió al cruce de los cuestionamientos luego de que un autobús con diez ciudadanos australianos fuera secuestrado el pasado jueves en la ciudad de Xi´an, capital de la provincia de Shaanxi, famosa mundialmente por los guerreros de terracota de la tumba de Qinshihuang, primer Emperador de la Dinastía Qin.

El incidente tuvo en vilo al país, cuando un hombre armado con explosivos tomara el control del autobús en el centro de la ciudad. Las negociaciones de la policia con el secuestrador fracasaron, y los militares dispararon contra el sujeto que murió en el episodio, sin que resultaran más personas heridas.

Hechos de esta naturaleza, sin lugar a dudas, vulneran la confiabilidad del turismo internacional. Recordemos la tragedia de Munich en 1972 donde 11 atletas fueron asesinados por un grupo extremista palestino, el atentado en las Olimpíadas de Atlanta en 1996 y el ataque suicida durante los Juegos Macabeos en 2001.