La capital rusa es una deslumbrante mezcla de iglesias medievales, rascacielos soviéticos, galerías de arte, bares de sushi, clubes nocturnos y casas de baños.

Entre los motivos que un viajero podría citar como poderosos atractivos para decidir ir a conocer Moscú, estarían, por ejemplo, Turandot, un restaurante que cuenta con 14 habitaciones y incluye homenajes a Luis XVI.

El personal atiende con unos uniformes que más parecen ser para estos tiempos, unos disfraces, pero no por eso hay que desmerecer el menú fusión asiático que se ofrece.

La Catedral de San Basilio es otro poderoso motivo que podría empujar a cualquiera a ir a Moscú. Las cúpulas de cebolla recientemente restauradas, brilla a lo lejos, marcando la frontera oriental de la Plaza Roja

El cementerio de los monumentos caídos, conserva las estatuas de los héroes soviéticos. Estas estatuas, fueron abandonadas cuando cayó el comunismo y muchas de ellas, se pueden encontrar en la nueva galería Tretiakov. La figura más intimidante es la de Félix Dzerzhinsky, fundador de la Cheka, que luego se convertiría en la KGB.

El Museo de la Gran Guerra Patriótica, se ha convertido en un sitio que se debe visitar como si fuera un deber religioso. Este impresionante museo, está dedicado a la Segunda Guerra Mundial. Ambientado en el Parque Pobedy, este museo incluye una galería de arte, una sala de recuerdo y fantásticas exhibiciones. El Museo abre de martes a domingo.

Vía: Cntraveller