La ciudad de San Miguel de Allende es una de las principales a nivel turístico que México puede ofrecer a sus visitantes, de modo que, ubicada en el estado de Guanajuato, miles de turistas de todo el mundo llegan a su centro histórico en distintas etapas del año. Incluso, una de sus ventajas es que se encuentra a menos de tres horas de viaje de la ciudad de México D.F., sobre una altitud de casi 2.000 metros sobre el nivel del mar, en promedio.

De hecho, es tan bella la ciudad junto con sus alrededores, que fue inscrita por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad, en julio del año 2008. en aquel documento se la menciona, incluso, como “Ciudad fortificada de San Miguel y santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco”, lo que hace referencia a uno de sus principales puntos turísticos.

Hay que destacar en este sentido que, en buena parte, la distinción se otorgó debido a su aporte cultural y arquitectónico al Barroco mexicano y a su importancia en la lucha de Independencia de México, ya que muchas de las principales luchas que a la postre significaron la libertad de este país de España se sucedieron tanto en la propia ciudad como en sus alrededores.

Sin embargo, y más allá de que en un principio se esperaba que esta localidad fuera incluida entre las que formaban parte del recorrido de “pueblos mágicos”, dentro del territorio mexicano, finalmente se determinó que fuera candidateada por la UNESCO de forma particular, a partir de que su importancia era suficiente como para manterse alejada de otras ciudades.

Más allá de todo esto, San Miguel de Allende logra aunar dos de los aspectos más interesantes de México como destino. Por un lado, las construcciones históricas de la época colonial, sin llegar a las construcciones modernas que perjudican a las primeras, y por el otro, los elementos propios de la belleza natural que posee esta parte del mundo.