Alguer, uno de los lugares más fascinantes de Cerdeña, es una auténtica fortaleza marítima reconvertida en una ciudad en la que la historia y el mar confluyen y forman un museo vivo con tres almas: romana, genovesa y, muy especialmente, catalana.

Se dice que es un lugar con tres almas, ya que tres culturas han dejado su huella eterna en el Alguer. Concebida como un puerto pesquero en la época romana, se reconvirtió en fortaleza en el siglo XII gracias al impulso de la familia Doria de Génova hasta que, dos siglos más tarde, los catalanes la repoblaron y convertir en la ciudad que es hoy.

Sin conocer su triple origen sería imposible visitar Alghero y adentrarse en su cultura. En un solo día se pueden recorrer todos los calles llenas de historia y, comenzando desde el torreón de la Maddalena, se puede seguir la huella de la antigua muralla genovesa que une cada una de las torres que rodeaban Alguer en el su tiempo, hoy convertidas en museos y salas de exposiciones. Siguiendo esta línea, imaginaria en algunos tramos, pero todavía viva en la zona que da al mar, se llega al casco antiguo de la ciudad, el auténtico tesoro de Alghero. Muy mediterráneo, pero sobre todo muy catalán, el centro histórico de Alghero acoge magníficos palacios, iglesias, plazas, calles, residencias antiguas y fascinantes monumentos que conforman un legado artístico de excepción donde los estilos gótico, renacentista, barroco y neoclásico conviven en una curiosa armonía.

Mientras que el interior de la ciudad acoge magníficos lugares para visitar, como la Piazza Civica, el majestuoso Palacio Albis, la Piazza Sulis y los numerosos monumentos, la vista exterior de la ciudad es digna de ser apreciada. Desde el mar, desde la playa de la localidad o desde el faro del Molo recién, una vista atrás en dirección a la ciudad transporta al pasado: la muralla, el campanario de la catedral de Santa María y el de la iglesia de San Francisco, el mosaico de la cúpula de la iglesia de San Miguel, y los tejados de los palacios que dominan la línea del cielo de Alghero forman la imagen de una ciudad medieval.

Muy cerca de la costa que baña la ciudad se encuentra una de las maravillas del mar de Cerdeña: la Grotta di Nettuno, situada en el interior del Capo Caccia, una cabeza con una rotunda caída vertical sobre el mar, al oeste de la ciudad. Pequeños lagos, estrechos pasillos, estalactitas y estalagmitas duermen dentro de la gruta dibujante escenarios espectaculares. Visitarla es posible tanto desde el mar como desde tierra: del puerto de Alghero salen barcos que hacen el trayecto hasta la gruta, por tierra, hay que bajar a pie los 656 peldaños de la escalera del Corzo, cortados en el ‘escarpada pared del Capo Caccia.

Una vez hecha esta visita imprescindible y habiendo paseado por la historia de la ciudad, sólo queda descubrir los pequeños detalles del Alguer: escuchar como el italiano y el catalán se entrelazan tanto en los testimonios escritos como en la lengua actual de los habitantes, hacer compras en los mercados de artesanía con el coral como protagonista y disfrutar de los días y las noches en las terrazas del puerto, todo probando los excelentes platos de la mejor cocina sarda y catalana.