Vas caminando por una calle cualquiera del centro de Bruselas, sin buscar nada en particular, y de repente giras una esquina y te encuentras a Tintín y el capitán Haddock bajando por una escalera de incendios pintada a tamaño real en la fachada de un edificio de viviendas. No hay cartel turístico que lo anuncie, simplemente está ahí, integrado en el barrio como si siempre hubiera estado. Eso es Bruselas y su relación con el cómic: no es un museo aparte, es parte del paisaje de la ciudad.
Bélgica es la cuna de algunos de los personajes de historieta más conocidos del mundo, de Tintín a los Pitufos pasando por Lucky Luke, y Bruselas ha convertido esa herencia en parte de su identidad, con una ruta de murales por todo el centro y un museo dedicado exclusivamente al noveno arte.

La ruta de los murales (Parcours BD)
El ayuntamiento empezó a pintar murales de cómic en medianeras ciegas de edificios en 1991, y desde entonces la lista ha ido creciendo hasta superar el medio centenar repartidos por toda la ciudad. Encuentras a Tintín cerca de la rue de l’Étuve, a Lucky Luke galopando en una pared de Marolles, a Blake y Mortimer, a los Pitufos y a muchísimos más personajes que en España apenas conocemos pero que aquí son tan populares como los superhéroes americanos.
No hace falta ningún plan cerrado para verlos, la gracia está en toparte con ellos mientras paseas de un sitio a otro, aunque el ayuntamiento tiene un mapa oficial descargable si quieres cazarlos todos sin dejarte ninguno. La zona con más densidad de murales por metro cuadrado es el triángulo entre la Grand Place, el barrio de Marolles y Saint-Géry.

El Centro Belga del Cómic (CBBD)
Si los murales te dejan con ganas de más, el Centre Belge de la Bande Dessinée ocupa un antiguo almacén textil diseñado por Victor Horta, uno de los arquitectos que inventó el art nouveau, así que el propio edificio ya merece la visita antes de ver una sola viñeta. Dentro, el recorrido repasa la historia del cómic belga con reconstrucciones a tamaño real, como el cohete lunar que Tintín utilizó en «Objetivo: la Luna», y salas dedicadas a cómo se dibuja, entinta y colorea un álbum paso a paso.
El museo tiene también una biblioteca abierta al público con miles de álbumes disponibles para consultar en la sala de lectura, una de las colecciones de cómic más completas de Europa. Se puede visitar en un par de horas tranquilas, y los textos están en francés, neerlandés e inglés.
Consejos prácticos
El museo abre de martes a domingo, cierra los lunes, y la entrada ronda los 12 euros para adultos. Está a diez minutos andando de la Grand Place, así que se puede combinar fácilmente con el resto del centro histórico en la misma mañana.
Si quieres llevarte algo a casa, la Boutique Tintin de la rue de la Colline tiene de todo, desde figuritas hasta ediciones facsímil, aunque los precios suben bastante más que en una librería normal. Para souvenirs más asequibles, cualquier librería de cómic del centro tiene una sección dedicada a los personajes belgas clásicos a precio de álbum normal.

Si te queda tiempo después del cómic, el Atomium está a un trayecto corto de metro y merece la subida solo por las vistas de la ciudad. Para completar el viaje por Bélgica con museos de otro tipo, esta guía de arte belga cubre Magritte, Rubens y Van Eyck en Amberes y Brujas, y si el hambre aprieta, esta guía de Brujas, cerveza y chocolate tiene direcciones que no decepcionan.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos murales de cómic hay en Bruselas?
Más de medio centenar repartidos por el centro de la ciudad, con el ayuntamiento añadiendo alguno nuevo cada cierto tiempo. Hay un mapa oficial para seguirlos todos si quieres verlos sin perderte ninguno.
¿Cuánto cuesta la entrada al Centro Belga del Cómic?
Ronda los 12 euros para adultos, con descuentos para estudiantes y familias. Los murales de la calle, en cambio, se ven gratis en cualquier momento.
¿Merece la pena si no me gustan especialmente los cómics?
Sí, porque el edificio del museo, obra de Victor Horta, ya es interesante por su arquitectura art nouveau, y la ruta de murales se disfruta igual como paseo urbano que como homenaje al cómic.
¿Dónde están los murales más conocidos?
La mayor densidad está en el triángulo entre la Grand Place, el barrio de Marolles y Saint-Géry, aunque hay ejemplos repartidos por casi todos los distritos del centro.
¿Cuánto tiempo hace falta para ver los murales y el museo?
Con media jornada te sobra: un par de horas para el museo y otro par para pasear la ruta de murales combinada con el centro histórico.
Imágenes de Pexels







