Abadía de Westminster: guía para visitarla en Londres

Fachada gotica de la Abadia de Westminster en Londres bajo un dia soleado

Entras por la puerta oeste y el ruido de Parliament Square desaparece de golpe. Ahí dentro, entre columnas góticas que suben hacia una oscuridad que no llegas a ver del todo, caminas literalmente sobre la historia de Inglaterra: cada pocos metros hay una lápida en el suelo con un nombre que has leído en algún libro de texto. La Abadía de Westminster no es solo una iglesia bonita, es la sala del trono de la monarquía británica desde hace casi mil años.

Fachada gotica de la Abadia de Westminster en Londres bajo un dia soleado
Foto: William ZALI en Pexels

De la abadía sajona a la catedral gótica que ves hoy

Hubo una primera abadía en este mismo sitio ya en el siglo X, pero el edificio gótico que reconoces en las fotos empezó a levantarse en 1245 por orden de Enrique III y se consagró en 1269. Con los siglos se fueron añadiendo piezas: la nave central no se terminó hasta 1517, la capilla de Enrique VII se construyó a principios del XVI en un gótico perpendicular cargadísimo de detalle, y las torres de la fachada oeste que ahora fotografía todo el mundo son de mediados del XVIII, obra del arquitecto Nicholas Hawksmoor. Es, en resumen, un edificio construido a lo largo de casi ochocientos años y que aún así se ve como un todo coherente.

Coronaciones, entierros y la silla de roble de 1308

Desde Guillermo el Conquistador en 1066, todos los monarcas ingleses y británicos se han coronado aquí, con la única excepción de los dos que nunca llegaron a coronarse. La silla que se usa en la ceremonia, conocida como Silla de San Eduardo, lleva empleándose desde 1308 y sigue guardada en el interior de la abadía. Bajo ella estuvo durante siglos la Piedra del Destino, la piedra de coronación escocesa, hasta que el gobierno británico la devolvió a Escocia en 1996 y hoy se puede ver en el Castillo de Edimburgo.

Más de 3.300 personas están enterradas entre sus muros, entre ellas una veintena de monarcas, varios primeros ministros y científicos como Isaac Newton y Charles Darwin. Pasear por el Poets’ Corner, donde descansan Dickens o Kipling junto a placas dedicadas a otros grandes nombres de la literatura inglesa, es de esos momentos en los que conviene ir despacio.

Detalle del roseton y la fachada gotica de la Abadia de Westminster
Foto: Zach LeBlanc en Pexels

Consejos prácticos para la visita

La abadía empezó a cobrar entrada en 1997, así que hoy es una visita de pago como cualquier otra gran atracción de Londres, y conviene reservar la entrada online con antelación para no perder tiempo en la cola de la calle. Dentro no se pueden hacer fotos, así que si quieres un recuerdo del interior tendrá que ser mental. La estación de metro más cercana es Westminster, a un paseo corto tanto del Big Ben como del Palacio de Buckingham, así que merece la pena planificar los tres juntos en la misma mañana.

Si vas a completar el día con el cambio de guardia en Buckingham Palace, calcula bien los horarios porque ambas visitas ocupan tiempo real. Y si llegas a Londres en avión, aquí tienes nuestra guía práctica de la Terminal 5 de Heathrow para no perder el primer día del viaje en trámites.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se construyó la Abadía de Westminster?

El edificio gótico actual empezó a construirse en 1245 por orden de Enrique III y se consagró en 1269, aunque hubo una abadía anterior en el mismo lugar desde el siglo X.

¿Desde cuándo se coronan aquí los monarcas británicos?

Desde Guillermo el Conquistador en 1066. La Silla de San Eduardo, usada en las coronaciones, lleva empleándose desde 1308.

¿Dónde está ahora la Piedra del Destino?

En el Castillo de Edimburgo, Escocia, adonde fue devuelta en 1996 tras siglos guardada bajo la Silla de San Eduardo en la abadía.

¿Se pueden hacer fotos dentro?

No, la fotografía no está permitida en el interior. Conviene reservar la entrada online con antelación para evitar colas.

Imágenes de Pexels

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