En 2008 Milán ganó la carrera para acoger la Exposición Universal de 2015, por delante de Esmirna, con el apoyo público de Al Gore incluido. La Expo se celebró esos seis meses de 2015 con casi 22 millones de visitantes, y ahí suele acabar lo que se cuenta de ella. Lo interesante es lo que pasó después: en vez de derribar el recinto, la ciudad lo reconvirtió en un distrito real que hoy se puede visitar sin entrada ni control de acceso.

Se llama MIND, Milano Innovation District, y ocupa el mismo millón de metros cuadrados donde antes había una refinería y luego, durante seis meses, pabellones de 140 países. Si ya tienes en la lista el Duomo di Milano, este es el plan para el día en que quieras ver una cara distinta de la ciudad, más de urbanismo que de postal.
Qué queda de la Expo y qué se puede ver
El eje central del recinto, el antiguo Decumano por donde caminaban los visitantes de la Expo, se conserva como bulevar peatonal y ahora se llama el Cardo. A los lados siguen en pie Palazzo Italia, el pabellón que representó a Italia en 2015, y el armazón del Albero della Vita, la estructura de acero que se convirtió en símbolo de aquella edición.
El resto del terreno se ha llenado de universidades, centros de investigación y empresas de biotecnología, con dos zonas verdes abiertas al público: un parque de siete hectáreas para deporte y otro de seis dedicado a alimentación y salud, alrededor de Cascina Triulza, una granja del siglo XIX que durante la Expo albergó el pabellón de la sociedad civil y hoy sigue siendo sede de la Fondazione Triulza, con eventos y actividades abiertas a quien se acerque.

Consejos prácticos para la visita
MIND está pegado a la estación de Rho Fiera Milano, a la que llegas en la línea roja del metro (MM1) o en tren regional desde el centro en poco más de veinte minutos. Se entra por la puerta peatonal Triulza Ovest, se camina por el Cardo y dentro del recinto hay un shuttle gratuito para moverse entre las zonas más alejadas, algo útil porque el distrito es grande y hay poca sombra en verano.
No es un museo con horario de taquilla: es un barrio abierto que se recorre a pie, gratis, en cualquier momento del día. Lo que sí conviene mirar antes de ir es la agenda de Cascina Triulza, porque organiza exposiciones y eventos puntuales que merecen ajustar la visita a esas fechas en lugar de ir a ciegas.
Calcula un par de horas para caminar el Cardo de punta a punta, fotografiar Palazzo Italia y sentarte un rato en el parque. Si te queda tiempo y te gusta Italia del norte, a menos de dos horas en tren tienes Verona, otra parada clásica desde Milán.

Por qué merece la pena frente a otro paseo por el centro
Milán tiene el Duomo, la Galleria y el barrio de Brera para llenar cualquier fin de semana, y con eso ya sobra para una primera visita. Pero MIND cuenta algo que casi ninguna ciudad se atreve a contar: qué pasa con una Exposición Universal cuando el evento termina y las cámaras se van. En la mayoría de sedes, el recinto se abandona o se demuele. Aquí sigue en pie, reconvertido, y caminar por el mismo Cardo por el que pasaron 22 millones de personas en 2015 cambia cómo entiendes esa cifra.
Preguntas frecuentes sobre MIND y la Expo de Milán 2015
¿Cuánto cuesta visitar MIND?
Nada, el distrito es un espacio urbano abierto y se recorre a pie sin entrada. Algunos eventos puntuales en Cascina Triulza sí pueden tener coste según la actividad.
¿Cómo se llega desde el centro de Milán?
En metro por la línea roja MM1 hasta Rho Fiera Milano, o en tren regional desde las estaciones centrales, en poco más de veinte minutos.
¿Qué se conserva realmente de la Expo 2015?
El bulevar central (el Cardo), Palazzo Italia y la estructura del Albero della Vita, además de Cascina Triulza, la granja histórica que fue sede del pabellón de la sociedad civil.
¿Cuánto tiempo hace falta para la visita?
Con un par de horas es suficiente para recorrer el Cardo, ver Palazzo Italia y pasar por el parque.
¿Es un destino solo para gente de negocios o también para turistas?
Aunque la mayor parte del distrito son universidades y empresas de investigación, el Cardo y los parques son de acceso público, así que se puede visitar como un paseo urbano más.
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