España se caracteriza por ser un país rico en cultura y entornos naturales en los que poder perderse. Uno de los más conocidos, sino el que más, es el Parque Natural de Doñana. Se trata de una de las joyas naturales de Andalucía y que se extiende a lo largo de las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz. Espacio protegido, constituye una de las reservas ecológicas más importantes de Europa. Sus paisajes están definidos por extensas playas, dunas móviles, marismas, monte bajo de matorral mediterráneo, por extensos pinares y alcornocales. Es considerado Reserva de la Biosfera desde 1980.

Valor ecológico incalculable

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El parque ocupa una extensión de más de 120.000 hectáreas, que se dividen en entre la denominación de Parque Natural y Parque Nacional. Allí se concentran una gran cantidad de especies vegetales y animales que aportan un valor incalculable. Gracias a esta diversidad, cada año es visitado por miles de turistas de todos los rincones del planeta, que se acercan interesados por la ornitología y la afición a la fotografía de la fauna y la flora.

Además de lo comentado anteriormente, el Parque Natural de Doñana también esconde otros espacios que resultan muy atractivos para los turistas. Unos ejemplos de estos espacios son los más de 25 km de playas de arena blanca prácticamente vírgenes, o la tradición y el folclore que se dan cita en la aldea de El Rocío.

Fauna y flora del Parque Natural de Doñana

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Ya hemos comentado que Doñana esconde una amplia variedad de especies animales y de plantas. A lo largo de sus lagunas, nos encontraremos plantas típicas adaptadas a ese hábitat como es el carrizo, la enea, el junto de bolitas o el bayunco. Según nos vamos alejando de las zonas húmedas, van apareciendo otras especies vinculadas a la vera o a los cauces fluviales.

En la vera, el árbol que predomina es el alcornoque junto a una cohorte formada por madroño y mirtos. Ya en los cauces fluviales, lo que nos encontramos es el sauce sanguino que forma verdaderos bosques cerrados junto con otras especies como el helecho real, el fresno, el álamo blanco o las madreselvas. Este amplio ecosistema crea el ambiente ideal para las aves, dando cobijo a más de 120 especies diferentes.

En cotos y corrales los suelos estabilizados permiten la existencia de espléndidos bosques de pino piñonero, como Coto del Rey, El Abalario o el Pinar de la Algaida, que comparten hábitat con el llamado monte negro -mirto, lentisco, jaguarzo morisco, etc- y blanco -romero, tomillo, lavanda, jaguarzo blanco y amarillo- según se transita de suelos más húmedos y bajos a otros de mayor altitud y aridez. Aquí se cobijan dos de las especies más valiosas, lince ibérico y águila imperial, pero también otros mamíferos, reptiles y aves.

¿Qué podemos hacer en Doñana?

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Doñana ofrece una amplia red de senderos que ofrece la vía perfecta para que los turistas puedan descubrir el parque en toda su dimensión, ya sea mediante senderismo o cicloturismo. De esta forma, uno puede acceder a los bosques de Ribera a través del sendero del Acebrón, contemplar aves siguiendo el itinerario de La Rocina o realizar tranquilas rutas ciclistas.

Otra opción muy interesante, es la de contratar un servicio de guía para con el que recorrer algunos de los rincones que se esconden dentro del espacio protegido y a los que solo se pueden acceder de esta forma. Gracias a estos guías, se puede conocer tanto el patrimonio natural como algún que otro poblado forestal que salpica el territorio.

También es posible navegar en el Buque Real Fernando, que se desplaza por el Guadalquivir desde Sanlúcar. Otras actividades interesantes son la “saca de yeguas” que se realiza anualmente en Amonte desde hace más de cinco siglos, o visitar la casa palacio del Acebrón.

¿Alguna vez habéis visitado el Parque Nacional de Doñana? ¿Qué es lo que más os ha gustado de él? Animaros y compartir con todos nosotros vuestros comentarios. ¡Os estamos esperando!