Ya de vuelta en Roma os cuento que Cerdeña ha sido un viaje espectacular. No solo por las playas, que ya os contaré, sino por toda una carta artística que nos hace viajar al pasado.

Y tan pasado, porque he tenido la oportunidad de visitar asentamientos precolombinos, prerromanos. Aproximadamente del 1500 a. C. Son los Nuragues y están esparcidos por toda la isla.

El que yo he visto era singular ya que combinaba construcción defensiva o fortaleza con viviendas, hornos y cocinas comunales.

La fortaleza tiene varias etapas de construcción, primero la entrada y las hornacinas de vigilancia, después las torres y por último un recubrimiento exterior de defensa.

Está completamente estructurada por piedras sin argamasa, unas sobre otras. Se ve perfectamente la técnica tosca de pulimiento de la piedra, sobre todo, si lo comparamos con la espina de pez romana, que la visualizamos en el mismo asentamiento, pero evidentemente, después de la colonización.

Se piensa que las posiciones defensivas estaban principalmente en las torres, con dos hornacinas de guardia y vigulancia cada una. Llegar hasta el interior de las torres es toda una aventura ya que las escaleras están gastadas y resvaladizas; suponemos que para ellos sería un poco más fácil.

A pesar de que se trata de una civilización tan antigua, sus métodos constructivos no eran del todo rudimentarios porque por ejemplol, los techos de las torres y la fortaleza, los hacían con falsas bóbedas; método también utilizado por la sociedad precolombina de América del Sur.

Esta técnica consiste en poco a poco ir aproximando las piedras hasta que su cercanía hace que el miro se cierre, pero no por ello se convierte en bóveda. De ahí, que si sacamos la piedra más alta de la construcción, el resto no se viene abajo. En esta foto os lo ilustro:

El poblado está formado por pequeños habitáculos redondos, agunos más grandes ya que su función era diversa a la simple vivienda. La guía ha dejado claro, que todo lo que explica acerca de las funciones y formas de vida de los habitantes de este Nuraghe son puras hipótesis, ya que no había ningún documento escrito.

Habitáculos que podían ser del consejo, o para ritos, o saunas, hornos… se barajan infinitud de posibilidades.

A cualquier arqueólogo le encantará esta visita. Es guiada siempre por motivos de seguridad al entrar en la fortaleza, pero después, la chica deja libremente estar el tiempo que necesitemos.

El precio son 5 euros y merece la pena no solo por el yacimiento sino por los maravillosísimos paisajes que se ven desde lo alto de la fortaleza.

Os dejo más fotos del poblado y de las vistas.