Panteón de Roma: guía completa para visitarlo en 2026

Interior del Panteón de Roma con la cúpula de casetones y el óculo central

Entras por la puerta de bronce, la misma desde hace casi dos mil años, y lo primero que te golpea es la luz. Un único haz cae desde el óculo del techo y se mueve despacio por el suelo de mármol, como un reloj de sol gigante. Yo llegué a media mañana entre semana y me quedé un buen rato mirando cómo ese círculo de luz trepaba por la pared curva mientras el resto de turistas hacía fotos a toda prisa y seguía camino. Si te paras cinco minutos de más, el Panteón se entiende mejor que en cualquier guía.

Está en plena Piazza della Rotonda, en pleno centro de Roma, y no cobra entrada por el simple hecho de mirarlo desde fuera. Pero lo de dentro es otra historia, literalmente: casi 1.900 años de historia bajo la cúpula de hormigón sin armar más grande del mundo.

Un templo que sobrevivió gracias a convertirse en iglesia

El primer Panteón lo levantó Marco Agripa en el año 27 antes de Cristo como templo dedicado a todos los dioses, de ahí el nombre. Aquel edificio original ardió, y lo que hoy visitas es la reconstrucción que ordenó el emperador Adriano entre los años 118 y 128, probablemente con Apolodoro de Damasco como arquitecto. Adriano, curiosamente, no puso su nombre en la fachada: dejó la inscripción original de Agripa, así que la fachada te miente un poco sobre quién construyó realmente lo que ves.

Lo que salvó al edificio de acabar como cantera de piedra, que es lo que pasó con media Roma antigua, fue que en el año 609 el papa Bonifacio IV lo consagró como iglesia católica bajo la advocación de Santa María de los Mártires. Desde entonces no ha dejado de usarse ni un solo siglo, y esa continuidad es la razón de que se conserve prácticamente intacto.

El Panteón de Roma visto desde la Piazza della Rotonda con el obelisco egipcio en primer plano
Foto: Chait Goli en Pexels

Qué ver dentro del Panteón

La cúpula es la protagonista, y con razón: mide 43,3 metros de diámetro, exactamente lo mismo que de alto, así que si trazas una esfera imaginaria dentro del edificio, encaja perfecta. Sigue siendo, casi dos milenios después, la mayor cúpula de hormigón sin armar del planeta. Los romanos aligeraron el peso con casetones tallados en el techo y fueron reduciendo el grosor del hormigón a medida que subían, un truco de ingeniería que los arquitectos actuales todavía estudian.

En el centro de esa cúpula hay un agujero de 8,7 metros de diámetro, el óculo, que es la única fuente de luz de todo el interior. No tiene cristal ni cubierta: cuando llueve, entra el agua, y por eso el suelo original tiene un ligero desnivel con 22 desagües casi invisibles que evitan que se encharque. Si visitas el día que llueve, quédate a verlo, porque la lluvia cayendo dentro de un templo de dos mil años es de esas cosas que no se olvidan.

Dentro también están enterrados Rafael Sanzio, el pintor renacentista, junto a su prometida Maria Bibbiena, y los dos primeros reyes de la Italia unificada, Vittorio Emanuele II y Umberto I. La tumba de Rafael suele tener flores frescas casi a diario, algo que empezó como tradición espontánea de admiradores y que nadie en el Panteón se ha planteado nunca prohibir.

Detalle de las columnas de granito de la fachada del Panteón de Roma
Foto: Alejandro Aznar en Pexels

Consejos prácticos para la visita

Desde julio de 2023 el Panteón cobra entrada, algo que sorprende a quien lo visitó hace años y lo recordaba gratuito: la entrada general ronda los 5 €, con acceso libre para menores de 18 años, residentes en el barrio y algunos colectivos concretos. Conviene comprar la entrada con antelación en la web oficial del Panteón, sobre todo si vas en temporada alta, porque las colas a pie de calle en verano se alargan bastante.

El horario habitual es de 9:00 a 19:00 de lunes a sábado, y de 9:00 a 18:00 los domingos y festivos, con última entrada media hora antes del cierre. Yo iría a primera hora, nada más abrir: a esa hora todavía no ha llegado el grueso de los grupos guiados y puedes quedarte un rato bajo la cúpula sin que nadie te empuje. Al mediodía, sobre todo entre junio y septiembre, la plaza y el interior se llenan de gente y la experiencia cambia bastante.

La visita en sí no lleva más de 30-45 minutos, pero merece la pena sentarse un rato en alguna de las terrazas de la Piazza della Rotonda antes o después, con el edificio de fondo. Desde ahí, la Fontana di Trevi está a diez minutos andando y Piazza Navona a menos de cinco, así que el Panteón encaja perfecto como parada central de una mañana caminando por el centro histórico.

Preguntas frecuentes sobre el Panteón de Roma

¿Cuánto cuesta la entrada al Panteón?

La entrada general ronda los 5 €. Es gratuita para menores de 18 años y algunos colectivos, y conviene comprarla online con antelación para evitar colas.

¿Cuánto tiempo hace falta para visitarlo?

Con 30-45 minutos tienes de sobra para recorrer el interior con calma. Si quieres sentarte en la plaza a contemplarlo desde fuera, súmale otro rato.

¿Cuál es la mejor hora para ir?

Nada más abrir, sobre las 9:00, o poco antes del cierre. A mediodía y en verano se llena tanto la plaza como el interior.

¿Se pueden hacer fotos dentro?

Sí, sin flash ni trípode. Al ser un lugar de culto activo, conviene mantener el silencio y el respeto durante las misas.

¿Qué hay cerca del Panteón para seguir la ruta?

La Fontana di Trevi a diez minutos andando y Piazza Navona a menos de cinco. Es una parada perfecta para combinar con cualquier ruta a pie por el centro histórico de Roma.

Si te interesa cómo se ha conservado la arquitectura antigua en otros rincones de Europa, en este artículo sobre la arquitectura medieval en color vemos cómo lucían realmente las catedrales góticas. Y si Roma es solo la primera parada de tu ruta italiana, échale un ojo a nuestra guía sobre las normas para visitar Venecia o a nuestra ruta por Meteora, Delfos y Epidauro en Grecia, otro clásico del Mediterráneo con historia de sobra.

Imágenes de Pexels

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