Almonacid: La Lluvia No Detiene su Arte Efímero

Almonacid desafió a la lluvia para volver a convertir sus calles en una obra de arte efímera

La villa alcarreña de Almonacid de Zorita ha celebrado una nueva edición de su emblemático Corpus Christi, una fiesta declarada Fiesta de Interés Turístico Provincial que, en esta ocasión, estuvo marcada por una intensa movilización comunitaria. A pesar de los imprevistos climáticos que incluyeron chaparrones por la mañana, los vecinos se unieron para rehacer las coloridas alfombras que cada año transforman las calles del pueblo.

Desde antes del amanecer, el bullicio y la actividad invadieron Almonacid. Sin embargo, la lluvia que cayó antes de las ocho y media de la mañana amenazó con arruinar el esfuerzo inicial de los participantes, quienes ya habían comenzado a delinear los diseños con tiza. Frustrados pero no desalentados, los almonacileños continuaron trabajando, recuperando los vivos colores del serrín y otros materiales con los que decoran las alfombras.

Con cada intervención, la celebración no solo se revestía de colores, sino también de olores. La humedad potenció el aroma del serrín, el romero, la mejorana y diversas plantas, lo que convirtió a Almonacid en un auténtico festín sensorial durante la festividad. Al mediodía, mientras el sonido de las campanas anunciaba la misa, el pueblo estaba listo para recibir al Santísimo.

La misa fue presidida por el párroco local, Antonio Delgado, quien guió una procesión que recorrió cada una de las diez estaciones que albergaban altares decorados por los vecinos, resaltando la esencia de un evento que une a generaciones. Para muchos, como manifestaba el alcalde José Miguel López, el Corpus es el día en que más brilla Almonacid, simbolizando el compromiso y el espíritu comunitario que define a la localidad.

Uno de los aspectos más notables de esta edición fue la participación intergeneracional, donde abuelos, padres y niños trabajaron codo a codo, garantizando que la tradición continúe. Este esfuerzo se vio complementado por iniciativas como el reparto de chocolate con churros, que ofreció un merecido respiro a los que trabajan antes de la misa.

Los testimonios de los vecinos reflejaron la singularidad de esta experiencia. Antonio Toledano, un habitual desde hace años, mencionó cómo el trabajo conjunto transforma la tarea en un disfrute. Eusebio López, hijo de un histórico cronista local, y otros participantes como Gabriel Ruiz, también resaltaron la dimensión emocional de la procesión y la satisfacción que genera ver cómo el resultado del esfuerzo desaparece al paso del Santísimo. Las palabras de Teresa Ortega Tomico y Cristina Domínguez demostraron que incluso quienes no son originarios de Almonacid sienten un profundo apego por este evento.

La tradición del Corpus en Almonacid tiene raíces que se remontan a siglos atrás, aunque la imagen actual del pueblo cubierto por alfombras es más reciente, datando de 1978 gracias a la influencia de Engracia Palmero. Desde entonces, esta festividad ha evolucionado y crecido, pero su esencia radica en la comunidad que la sustenta y en el compromiso de quienes trabajan para mantenerla viva, un legado que continúa emocionando a todos los involucrados. Queridos como un símbolo de identidad, la belleza de las alfombras y el esfuerzo colectivo aseguran que esta celebración perdure en el tiempo.

Scroll al inicio