Descubriendo las Redes Sociales del Paleolítico Superior: Un Estudio Revela Conexiones de Miles de Kilómetros Cuadrados

Elena Digital López

Investigadores de varias instituciones europeas, bajo la dirección de científicos de la Universidad de Alcalá y la Universitat de Barcelona, han revelado hallazgos significativos sobre las redes sociales de cazadores-recolectores en el centro de la península ibérica. Un estudio reciente, basado en el análisis geoquímico de utensilios de piedra tallada, confirma que estas antiguas sociedades mantenían contactos a larga distancia, conectando vastos territorios de Europa occidental durante el Último Máximo Glaciar, entre hace aproximadamente 26,000 y 19,000 años.

Publicado en la revista Science Advances, el trabajo examina herramientas de piedra del periodo solutrense encontradas en el yacimiento de Peña Capón, en Muriel/Tamajón, Guadalajara. Los resultados del análisis arqueopetrológico y geoquímico indican que algunos de estos utensilios estaban fabricados con sílex procedente del suroeste de Francia, marcando la mayor distancia confirmada en el Paleolítico europeo entre el origen de una materia prima y su lugar de abandono.

Las sociedades de cazadores-recolectores se organizaban en redes sociales complejas que facilitaban el intercambio de información, bienes y personas, esenciales para la supervivencia de estos grupos. Aunque comportamientos similares ya habían sido documentados por investigadores a través de la etnografía y la arqueología, las evidencias directas de interacciones a muy larga distancia en el Paleolítico eran bastante limitadas.

Previos estudios habían mostrado que la mayoría de los desplazamientos de materias primas líticas raramente superaban los 200 o 300 kilómetros. Las amplias redes sociales se inferían generalmente de manera indirecta, a partir de estilos artísticos o objetos simbólicos. Sin embargo, este nuevo estudio establece una prueba geoquímica clara de contactos sostenidos que superan los 600 kilómetros. Según los investigadores, no se puede asumir que los grupos humanos que habitaron Peña Capón recorrieron tales distancias únicamente para abastecerse de sílex, sugiriendo que estas rocas «viajaron» como resultado de intercambios en redes sociales de gran envergadura, un fenómeno que hasta ahora se desconocía en la investigación arqueológica.

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