Uno de los elementos turísticos más interesantes que tiene Canadá para ofrecer a las miles de personas que lo visitan todo los años, es el famoso L’Anse aux Meadows, una palabra que proviene del francés “L’Anse-aux-Méduses”, que significa literalmente, la “ensenada de las medusas”, y que sirve para designar a uno de los primeros, sino el primer asentamiento de seres humanos en el actual territorio americano.

Este sitio, situado en la punta septentrional de la isla de Terranova, en la provincia de Terranova y Labrador, fue descubierto concretamente por el investigador noruego Helge Ingstad y su esposa, la arqueóloga Anne Stine, en el año 1960, cuando encontraron algunas elevaciones cubiertas de hierba, las cuales luego de una serie de exámenes, resultaron ser pequeños restos de lo que en su momento fue una aldea vikinga.

Según las investigaciones posteriores, por ahora podemos estar seguros de que existían allí tres viviendas, una forja, un aserradero para abastecer a un astillero y tres almacenes, aunque algunos especialistas no descartan la posibilidad de dar con alguna otra edificación en el futuro, considerando sobre todo el tamaño de las mismas, y siendo que la mayor de ellas medía casi 30 metros de largo, por más de 15 de ancho, con varias habitaciones.

Pero además, el lugar es significativo por la gran cantidad de evidencia de una civilización vikinga en el lugar, motivo por el cual no es de extrañar que muchas veces se asocie lo vikingo con esta zona de Canadá, e incluso expertos de todo el mundo en esta parte de la historia llegan al sitio en cuestión para conocer un poco más sobre estos antepasados del hombre actual.

Finalmente, no se puede dejar de mencionar que estaríamos en presencia del único asentamiento vikingo confirmado en Norteamérica si exceptuamos el actual territorio de Groenlandia, lo que le ha servido al lugar para ser considerado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en el año 1978.