A unos 25 metros bajo la superficie, en la costa sur de la pequeña isla de Yonaguni, hay una estructura de roca con escalones rectos de un metro de altura, terrazas planas y lo que parecen canales tallados a mano. Se descubrió en 1995, casi por casualidad, cuando un instructor de buceo local salió a explorar la zona buscando un sitio para ver tiburones martillo. Tres décadas después, sigue sin haber acuerdo sobre qué es exactamente, y esa duda es justo lo que atrae cada invierno a buceadores de todo el mundo hasta el punto más occidental de Japón.

Qué es el monumento de Yonaguni
La formación mide unos 27 metros de altura y 182 de ancho, organizada en varias plataformas escalonadas que a simple vista recuerdan a una pirámide truncada o a las ruinas de un templo. Los geólogos que la han estudiado se dividen en dos bandos: unos sostienen que es un formación de arenisca completamente natural, resultado de la erosión y las fracturas propias de ese tipo de roca, y otros defienden que las caras planas y los ángulos rectos son demasiado regulares para ser obra solo del agua. Si fuera artificial, tendría más de 10.000 años, de una época en la que ese tramo de costa estaba por encima del nivel del mar.
Nadie ha zanjado el debate, y probablemente nunca se zanje del todo. Lo que sí está claro es que bucear alrededor de la estructura, sea lo que sea, es una experiencia que no se parece a ninguna otra inmersión en arrecife.
Cómo es la inmersión
El monumento se sitúa entre los 5 y los 25 metros de profundidad, así que se puede recorrer casi entero en una sola inmersión con equipo básico de buceo recreativo. El problema es la corriente, que en esta zona del Pacífico puede ser fuerte e impredecible, razón por la que la mayoría de centros de buceo locales piden certificación Advanced Open Water o experiencia equivalente antes de aceptarte en la salida. No es un sitio para dar tus primeras brazadas con botellas.

Tiburón martillo: el otro motivo para venir en invierno
Entre diciembre y marzo, las aguas de Yonaguni reciben una migración de tiburones martillo que atrae a tantos buceadores como el propio monumento. La temporada alta de avistamientos va de finales de diciembre a finales de marzo, aunque algunos operadores extienden las salidas hasta mayo si las condiciones acompañan. Verlos aparecer entre la corriente, en grupos de varios ejemplares, es de esas escenas que compensan el frío del agua en pleno invierno.

Cómo llegar y consejos prácticos
La ruta habitual pasa por el aeropuerto de Ishigaki, desde donde Ryukyu Air Commuter opera un vuelo corto de unos 30 minutos hasta Yonaguni. También existe un ferry desde el puerto de Ishigaki, pero tarda unas cuatro horas y depende bastante del estado del mar, así que para no perder días de buceo compensa reservar el vuelo con antelación, porque el avión es pequeño y las plazas se agotan pronto en temporada de tiburón martillo.
La isla es minúscula y vive del turismo de buceo y de los caballos salvajes yonaguni-uma que pastan sueltos por los acantilados, así que la oferta de alojamiento es limitada. Conviene reservar el centro de buceo y el alojamiento a la vez, con bastante margen si el viaje coincide con los meses de tiburones.
Preguntas frecuentes sobre Yonaguni
¿Es el monumento de Yonaguni natural o artificial?
No hay consenso científico. Una parte de los geólogos lo atribuye a procesos naturales de erosión de la arenisca, y otra defiende que los ángulos y terrazas son obra humana de hace más de 10.000 años.
¿Qué nivel de buceo necesito?
Se recomienda certificación Advanced Open Water o experiencia equivalente, porque las corrientes en la zona pueden ser fuertes e impredecibles.
¿Cuándo es la mejor época para ver tiburones martillo?
De diciembre a marzo, con el pico de avistamientos entre finales de diciembre y finales de marzo. Algunos centros de buceo mantienen salidas hasta mayo.
¿Cómo se llega a Yonaguni?
En vuelo desde el aeropuerto de Ishigaki, unos 30 minutos con Ryukyu Air Commuter, o en ferry desde el puerto de Ishigaki, con una travesía de unas cuatro horas sujeta al estado del mar.
¿A qué profundidad está el monumento?
Entre 5 y 25 metros aproximadamente, lo que permite explorarlo con equipo de buceo recreativo en una sola inmersión.
Si el buceo en lugares poco convencionales te llama la atención, esta galería submarina de Granada, en el Caribe, es otra inmersión fuera de lo común, y para quien prefiera dormir bajo el agua en lugar de solo bucear, existen estos hoteles bajo el agua repartidos por el mundo. Si de camino a Yonaguni haces escala y te apetece algo de cultura japonesa antes de volver, este reportaje sobre Mitsuwa, el mercado japonés de Nueva Jersey, es una lectura curiosa aunque esté al otro lado del mundo.
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