La primera vez que alguien duerme en el Propeller Island City Lodge no tiene muy claro si ha reservado una habitación de hotel o si se ha colado en la cabeza de un artista. Hay cuartos con la cama inclinada como si volara, otros forrados de espejos rotos que te devuelven mil reflejos distintos, y uno que reproduce una celda de prisión con un agujero «roto» en la pared por el que se supone que escapaste. En Berlín hay hoteles con más estrellas, pero ninguno tan raro.

El hotel está en Albrecht-Achilles-Straße 58, en Wilmersdorf, a un paseo corto del Kurfürstendamm, y lo lleva el artista alemán Lars Stroschen desde los años noventa. Cada una de sus habitaciones la ha diseñado él mismo, sin repetir estilo, así que quien se aloja dos veces rara vez duerme en el mismo sitio, salvo que lo pida expresamente al reservar.
Habitaciones que no se parecen entre sí
En la habitación «Flying Bed» el suelo está inclinado a propósito, así que la cama parece flotar en cuanto apagas la luz y se te va un poco la orientación. La «Gruft» tiene camas con forma de ataúd y un pasadizo laberíntico debajo, pensada para quien busque algo entre gótico y tétrico. La «Upside-Down» cuelga los muebles del techo, literalmente, así que cenar ahí (si te atreves a llevarte comida) es un ejercicio de cuello. Y luego está la «Mirror Room», con paredes cubiertas de espejo que convierten cualquier movimiento en un pequeño caleidoscopio.

No todas son tan extremas. Hay cuartos con temática de bosque, con papel electrificado en las paredes, con una réplica de castillo medieval a escala de dormitorio o con la decoración recargada de «la casa de la abuela», empapelado floreado incluido. Lo que comparten todas es que Stroschen las construyó él mismo, tabique a tabique, así que no hay dos que se parezcan y tampoco hay una que puedas calificar de neutra.
Cuánto cuesta y cómo reservar
Los precios se mueven entre 80 y 200 € la noche según la habitación, con las más sencillas (algunas comparten baño en el pasillo) en la parte baja de la horquilla y las más elaboradas, tipo «Upside-Down» o «Flying Bed», en la alta. No hay recepción 24 horas al estilo hotel de cadena, así que conviene confirmar la hora de llegada al reservar y, si vas a viajar en temporada alta o coincidiendo con la ITB Berlín, mover la reserva con varias semanas de antelación porque las habitaciones más fotogénicas se agotan primero.
Para llegar, la parada de metro más cómoda es Adenauerplatz (línea U7), a unos diez minutos andando, y desde ahí se llega en pocas paradas a las zonas comerciales de Friedrichstraße y el KaDeWe si te apetece dedicar una tarde a mirar escaparates después de dormir en una celda de prisión de mentira.
Berlín más allá del hotel
Si el hospedaje ya de por sí es una excusa de viaje, Berlín da para llenar dos o tres días más sin agobios. La ciudad tiene barrios con más arte urbano por metro cuadrado que muchos museos, sobre todo en Kreuzberg y Friedrichshain, y merece la pena reservar una mañana solo para caminar sin rumbo fijo con la cámara a mano.

Si viajas en marzo, echa un ojo a las fechas de la ITB Berlín, la feria de turismo más grande del mundo, porque los hoteles de la ciudad (este incluido) se llenan antes de lo normal. Y si el plan de compras te tienta, el artículo sobre Berlín de compras, de Friedrichstraße al KaDeWe tiene rutas concretas para no perder el día entero buscando tiendas por tu cuenta. Quien prefiera hacer una escapada de un par de días a otra ciudad alemana con encanto, el Museo BMW de Múnich es una buena excusa para combinar con un vuelo interno barato.
Preguntas frecuentes sobre el Propeller Island City Lodge
¿Cuánto cuesta dormir ahí?
Entre 80 y 200 € la noche, según la habitación que elijas y si tiene baño propio o compartido.
¿Dónde está exactamente?
En Albrecht-Achilles-Straße 58, en el barrio de Wilmersdorf, a diez minutos andando del metro Adenauerplatz y cerca del Kurfürstendamm.
¿Se puede elegir la habitación al reservar?
Sí, cada habitación se reserva por nombre o por foto, no te la asignan al azar, así que puedes decidir si quieres la «Flying Bed», la «Gruft» o una más tranquila.
¿Es un hotel solo para gente joven o alternativa?
No especialmente. Hay parejas, familias y viajeros de todas las edades que van sobre todo por curiosidad y por hacer fotos, no hace falta ningún perfil concreto para disfrutarlo.
¿Merece la pena si solo me quedo una noche?
Sí, precisamente por eso funciona bien como parada de una noche dentro de un viaje más largo por Alemania: la experiencia se disfruta igual en 12 horas que en tres días.
Imágenes de Pexels






