En 2008, coincidiendo con el estreno de la película, una agencia neoyorquina vendió un tour de cuatro días para vivir como las protagonistas de Sex and the City: jet privado, límusina, suite en el Plaza Athénée y un precio de 24.000 dólares por plaza. Aquella oferta desapareció hace años, pero casi todos los sitios reales de la serie siguen en pie, y se pueden visitar caminando, sin límusina ni presupuesto de Carrie Bradshaw.

El West Village, el barrio de Carrie
El punto de partida obligado es el 66 de Perry Street, la fachada que la serie usaba como el edificio de Carrie. Es una vivienda privada, así que no se puede entrar ni hay que llamar al timbre, pero la calle en sí merece el paseo: adoquines, escalinatas de piedra caliza y árboles que en otoño quedan clavados en cualquier Instagram de la ciudad.
A quince minutos andando está Magnolia Bakery, en el 401 de Bleecker Street, la pastelería donde Carrie y Miranda comían cupcakes en uno de los capítulos más citados de la serie. Abre todos los días de 9:30 a 22:00, hasta las 23:00 los viernes y sábados, y suele haber cola, pero se mueve rápido. El clásico sigue siendo el cupcake de vainilla con crema de mantequilla, aunque el pudin de plátano tiene tantos fans como el propio local.

De compras como Carrie, sin límite de tarjeta
Subiendo hacia Midtown, la Quinta Avenida concentra buena parte de las tiendas que aparecen en la serie: Tiffany & Co., en la esquina con la calle 57, y Bergdorf Goodman un poco más arriba, con esos escaparates que cambian de tema cada temporada y que la gente para a fotografiar aunque no vaya a comprar nada. No hace falta entrar a gastar para disfrutarlo, con mirar los escaparates ya se entiende por qué la serie eligió esta zona.
El Plaza Hotel, en la esquina de la Quinta Avenida con Central Park South, también sale en varios episodios y en la película. No hace falta alojarse ahí, aunque tomar un té en el Palm Court, dentro del hotel, es una forma barata de ver el interior sin pagar una noche de hotel de cinco estrellas. Si el presupuesto no da para eso, con cruzar el vestíbulo y salir hacia Central Park ya se cierra bien la ruta.

Consejos prácticos para la ruta
Todo el recorrido, desde Perry Street hasta el Plaza, se puede hacer en un día combinando metro y paseo: el West Village y Magnolia Bakery se ven caminando en poco más de una hora, y de ahí a la Quinta Avenida son otros veinte minutos en metro por la línea 1 hasta la calle 50. Ve entre semana si puedes, porque los fines de semana la cola de Magnolia Bakery se alarga bastante y la Quinta Avenida se llena de gente haciendo la misma ruta que tú.
Si el viaje te da para más días, una noche de teatro en Broadway encaja perfecto con el espíritu de la serie, y no hace falta gastar ni de lejos los 24.000 dólares de aquella oferta de 2008.
Por qué esta ruta funciona mejor que un tour de agencia
Aquel paquete de 2008 valía por el lujo, no por los lugares: la límusina y el jet privado eran el producto, no el West Village ni Magnolia Bakery. Haciendo la ruta por tu cuenta ves exactamente los mismos sitios, sin guía que te apresure, parando el tiempo que quieras en cada esquina, y con el dinero sobrante para una buena cena en el propio West Village en vez de un vuelo privado que no necesitas.
Preguntas frecuentes sobre la ruta de Sex and the City
¿Se puede entrar en el edificio de Carrie en Perry Street?
No, es una vivienda privada. Solo se puede ver y fotografiar la fachada desde la calle, sin molestar a los vecinos.
¿A qué hora abre Magnolia Bakery?
Abre todos los días a las 9:30. Cierra a las 22:00 entre semana y domingos, y a las 23:00 los viernes y sábados.
¿Cuánto cuesta hacer esta ruta por libre?
Aparte del billete de metro y lo que gastes en cupcakes o en un té en el Plaza, la ruta en sí es gratis, porque todos los puntos se ven desde la calle.
¿Cuánto tiempo se tarda en hacer la ruta completa?
Con un día entero, combinando paseo y metro entre el West Village y la Quinta Avenida, da tiempo de sobra a verlo todo con calma.
¿Merece la pena tomar el té en el Plaza Hotel?
Si quieres ver el interior del hotel sin pagar una habitación, el té en el Palm Court es la forma más asequible de hacerlo.
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