La Cerdanya se consolida como uno de los destinos de montaña más destacados en cuanto a evolución turística en los últimos años, cerrando 2025 con resultados positivos y una demanda sostenida que se anticipa fuerte para 2026, especialmente en la temporada invernal. El Grupo Esquirol ha señalado que el sector ha recuperado su actividad tras los períodos más complicados de la pandemia, adoptando un modelo más estable basado en el turismo de proximidad, escapadas cortas y diversificación de experiencias.
Durante el periodo de enero a octubre de 2025, el área que integra la marca Pirineu de Girona, que incluye la Cerdanya, el Ripollès y la Garrotxa, recibió 837.273 visitantes y contabilizó 1.861.363 pernoctaciones. Estas cifras suponen un crecimiento cercano al 3% en comparación con el año anterior, lo que refleja el atractivo del destino. Con casi 20.000 plazas de alojamiento regulado y una estancia media de 2,12 noches, el perfil del visitante se centra principalmente en aquellos procedentes de Cataluña, el resto de España y el sur de Francia. Esta clientela busca en la Cerdanya una opción accesible que combine naturaleza, deporte y gastronomía en escapadas breves pero frecuentes.
Las reservas para la campaña de invierno 2025-2026 han reforzado esta tendencia positiva, destacándose la alta ocupación registrada en las estaciones de esquí. Durante el puente de la Purísima, la ocupación en la comarca alcanzó cerca del 90%, y entre el 26 y el 31 de diciembre, se situó en un rango del 80% al 95%. Estos datos muestran una fuerte demanda de actividades relacionadas con la nieve y la montaña, que continúa siendo un motor clave para el turismo en la región.
Sin embargo, la Cerdanya no se limita solamente a la temporada de esquí. Se está avanzando hacia un modelo turístico que busca desestacionalizar la oferta, ofreciendo actividades a lo largo de todo el año, especialmente en primavera y otoño. Actividades como senderismo, ciclismo y experiencias relacionadas con la naturaleza y la gastronomía local están cobrando más protagonismo, respondiendo a un creciente interés por parte de los visitantes por opciones auténticas y sostenibles.
El sector privado desempeña un papel fundamental en el desarrollo de una oferta turística competitiva. En este contexto, el Grupo Esquirol se alinea con esta tendencia, ofreciendo una propuesta que combina alojamiento, gastronomía y experiencias en el territorio. El Hotel Esquirol, ubicado en Llívia, brinda un ambiente acogedor y estratégicamente posicionado, además de ofertar actividades al aire libre como el servicio de BTT eléctrica con rutas guiadas adaptadas a diferentes niveles.
En el ámbito de la restauración, el grupo cuenta con tres establecimientos que ofrecen experiencias únicas. El Restaurant Esquirol se enfoca en la cocina de temporada y el uso de productos locales en un ambiente familiar, mientras que La Taverna del Call se ha consolidado como un referente en Puigcerdà para disfrutar de tapas y cocina ceretana. Por su parte, Planxadito’s propone un concepto más informal, dirigido a un público amplio y adaptado a los hábitos de consumo actuales.
Según Maria Vidal, directora del Hotel Esquirol, «la Cerdanya ha sabido consolidarse como un destino atractivo durante todo el año, combinando la fuerza de la temporada de invierno con una oferta cada vez más completa el resto del año». El grupo está comprometido a ofrecer una experiencia que trascienda más allá del alojamiento y la restauración, enfatizando las riquezas del territorio y sus múltiples posibilidades.
Con estos datos y expectativas, la Cerdanya se reafirma como un destino en ascenso, capaz de atraer a visitantes de diversos perfiles y adaptarse a las nuevas tendencias del sector turístico. La combinación de naturaleza, actividad y gastronomía, junto con la cercanía, se presenta como su principal atractivo en un momento en que el turismo de montaña gana terreno en el ámbito más amplio del turismo.
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