Sales de la estación de metro Duomo y la escalera mecánica te deja mirando hacia arriba antes de que te des cuenta. La fachada blanca del Duomo di Milano tiene tantas agujas y estatuas que la vista no sabe dónde pararse primero, y eso que estás viendo apenas seis siglos de trabajo condensados en piedra: la catedral empezó a construirse en 1386 y no se remataron los últimos detalles hasta 1965.

Una catedral que tardó seis siglos en terminarse
El Duomo mide 158 metros de largo y 108 de altura, con capacidad para 40.000 personas, y sigue siendo la tercera iglesia más grande del mundo después de San Pedro en el Vaticano y la catedral de Sevilla, no de Santiago de Compostela como se decía antes: ese dato circula mucho por internet pero no es correcto. Lo que sí impresiona en persona son las más de tres mil estatuas que decoran el exterior, cada una distinta, y las 135 agujas que rematan el tejado, algo único entre las catedrales góticas europeas.
Dentro, busca el sarcófago de Marco Carelli cerca de la sacristía sur y las vidrieras del ábside, algunas de las más grandes de Italia. La luz que entra por ellas cambia por completo según la hora del día, así que si puedes elegir, ve a media mañana entre semana, cuando las visitas en grupo aún no han llegado en masa. Merece la pena también bajar al yacimiento arqueológico bajo la plaza, donde se conservan restos de la antigua basílica de Santa Tecla y del baptisterio paleocristiano donde se dice que fue bautizado San Ambrosio, mucho antes de que existiera la catedral actual.

Subir a la terraza: precio y cómo reservar
El Duomo abre todos los días de 9:00 a 19:00, con último acceso a las 18:00. La entrada solo a la terraza cuesta 19 € subiendo por las escaleras (253 escalones) y algo más si prefieres el ascensor; si quieres combinar catedral y terraza, el pase conjunto ronda los 22-26 € según la opción. En verano, de junio a agosto, la terraza amplía el horario hasta las 21:00, así que merece la pena subir al atardecer para ver los Alpes recortados al fondo si el día está despejado. Compra la entrada online con antelación, sobre todo si viajas en fin de semana o en temporada alta, porque las plazas para subir se agotan antes que las de la catedral.

Cuándo ir para evitar las peores colas
Milán no tiene la masificación de Venecia o Florencia, pero la plaza del Duomo se llena igualmente entre las 11:00 y las 16:00 de cualquier día de primavera u otoño, que son las estaciones con mejor clima para caminar por la ciudad sin el calor pegajoso del verano lombardo. Si vas en agosto, ten en cuenta que buena parte de los milaneses cierra el negocio y se va de vacaciones, así que algunas calles del centro quedan más tranquilas de lo habitual, aunque también cierran restaurantes de barrio que en otra época estarían abiertos. En diciembre la plaza se llena de un mercado navideño que merece una vuelta, aunque las colas para la terraza se alargan porque coincide con menos horas de luz para las fotos.
Qué más ver en Milán
Con el Duomo hecho, la Galleria Vittorio Emanuele II queda literalmente a la puerta, y desde ahí se llega andando al barrio de Brera en veinte minutos. Si tu viaje por el norte de Italia sigue más allá de Milán, no te pierdas nuestra guía sobre Verona, la ciudad de Romeo y Julieta, que queda a poco más de una hora en tren. Quien prefiera arte renacentista antes que gótico puede combinar la escapada con el Ponte Vecchio de Florencia, y si el viaje llega hasta Roma, el Panteón es otra parada obligada con una cúpula igual de sorprendente.
Preguntas frecuentes sobre el Duomo di Milano
¿Cuánto cuesta subir a la terraza?
19 € por las escaleras, algo más en ascensor. El pase combinado con la catedral ronda los 22-26 €.
¿Cuánto tardó en construirse?
Casi seis siglos: empezó en 1386 y los últimos detalles se remataron en 1965.
¿Cuál es el horario?
Abre todos los días de 9:00 a 19:00, con último acceso a las 18:00. En verano la terraza cierra más tarde, a las 21:00.
¿Merece la pena subir a la terraza?
Sí, es la única forma de caminar entre las agujas góticas de cerca y, en días claros, ver los Alpes al fondo.
¿Hace falta reservar con antelación?
Muy recomendable en fin de semana o temporada alta, porque las entradas a la terraza se agotan antes que las de la catedral.
Imágenes de Pexels






