La Tierra Vista Desde el Aire: el proyecto fotográfico de Yann Arthus-Bertrand

Vista aérea de los atolones de las Maldivas, pequeñas islas rodeadas de agua turquesa

En 1994, cuando Yann Arthus-Bertrand decidió fotografiar toda la Tierra desde el aire, muchos pensaron que era una locura logística. Para cuando terminó, tenía imágenes de ciento cincuenta países y una exposición que vio más de cien millones de personas en todo el mundo. Todo empezó con un globo aerostático sobre Kenia y la intuición de que el planeta tiene una cara que solo se ve desde arriba.

El proyecto se llamó La Tierra Vista Desde el Aire y tardó más de una década en completarse. Arthus-Bertrand voló en helicóptero, ultraligero y globo sobre los cinco continentes, buscando el ángulo en que la luz, la escala y la forma de cada paisaje revelaran algo que desde el suelo es invisible.

Isla pequeña con vegetación rodeada de aguas cristalinas vista desde el aire
Foto: Pok Rie en Pexels

Un fotógrafo que empezó de guía de safari

Arthus-Bertrand no llegó a la fotografía aérea desde un estudio parisino. Gestionó una reserva de vida salvaje en Kenia durante varios años, y de ahí vino la curiosidad. Un día alquiló un globo para fotografiar a los leones de la Masai Mara desde arriba y lo que vio en las fotos le cambió la perspectiva, literalmente. La sabana vista desde doscientos metros no es solo hierba y animales: son manchas de color, caminos que serpentean entre la maleza y el perfil irregular de los ríos secándose con la estación.

Cuando volvió a Francia, se obsesionó con llevar esa misma mirada a otros lugares. Los desiertos de sal de Bolivia, los arrecifes del Pacífico, los campos de arroz en terrazas del sudeste asiático, los glaciares del Ártico. Cada vez que subía al helicóptero en un nuevo país, la pregunta era la misma: ¿qué tiene este paisaje que solo se ve desde aquí arriba?

Lo que cambia cuando miras desde el aire

Hay cosas del planeta que solo se entienden desde el aire. Las Maldivas, por ejemplo, parecen collares de coral flotando en el azul del Índico. No hay otra forma de ver esa geometría desde tierra: desde una playa solo ves agua y horizonte, nada más. Las rizaduras del Sahara que de cerca son arena caliente, desde arriba revelan patrones que parecen un tejido. Los ríos amazónicos vistos desde un helicóptero tienen una lógica que desde la orilla es imposible imaginar.

Paisaje aéreo de costa con colores del agua y la tierra desde altura
Foto: Maria Christensen en Pexels

El trabajo de Arthus-Bertrand tiene algo que las guías de viaje no pueden replicar: no muestra el turismo ni los monumentos ni los restaurantes. Muestra la forma que tiene la Tierra cuando nadie la está mirando para vendérsela a alguien. Los arrecifes de coral del Pacífico, vistos en las fotos del proyecto, tienen los colores de una acuarela empapada. Los campos de lavanda de Provenza, en temporada alta, parecen tiras moradas cosidas al terreno.

Muchas de esas imágenes son también un documento de lo que está desapareciendo. Las fotos de glaciares que Arthus-Bertrand tomó en los años noventa muestran masas de hielo que hoy son considerablemente menores. Eso le da al archivo un peso extra: no es solo fotografía, es registro.

La exposición que llegó a cien millones de personas

La primera gran muestra se inauguró en París en el año 2000. No fue en un museo ni en una galería privada: fue al aire libre, en los muelles del Sena, con impresiones de gran formato que cualquiera podía ver sin pagar entrada. En los primeros días pasaron decenas de miles de personas. El objetivo era ese, que la viera quien normalmente no entra a un museo de arte.

Después la exposición viajó. Siguió viajando durante años, siempre en espacios públicos, siempre gratis. Ciudades de todo el mundo acogieron esas fotos en plazas y parques. Al final se habla de más de cien millones de personas que las vieron en algún formato. Para una colección de fotografía, es un número sin comparación.

Vista aérea de río y delta con paisaje natural desde helicóptero
Foto: Rakibul alam khan en Pexels

Más allá de las fotos: una fundación y un documental

El proyecto no se quedó en imágenes. Arthus-Bertrand creó la Fundación GoodPlanet para trabajar en sensibilización medioambiental, con sede en el Domaine de Longchamp de París, un parque que puedes visitar cuando estés en la ciudad. En 2009 produjo el documental Home, que recorre el planeta con la misma mirada aérea y analiza el impacto humano sobre los ecosistemas. Lo publicó gratis en YouTube el día del estreno, que coincidió con el Día Mundial del Medio Ambiente. En las primeras 24 horas lo vieron más de ocho millones de personas.

El archivo fotográfico del proyecto sigue disponible en su web, donde puedes buscar por país o por tipo de paisaje. No es una galería de turismo, se parece más a un atlas visual. Dos buenos puntos de partida si no sabes por dónde empezar: los paisajes de Madagascar, con sus valles de arroz de color rojo, y los desiertos de sal de Bolivia, que desde el aire parecen espejos rotos en el suelo.

Ver el mundo desde arriba, sin globo aerostático

Arthus-Bertrand tardó más de diez años en completar el proyecto. Hoy, con los drones civiles, cualquiera puede conseguir un fragmento de esa perspectiva. Pero hay algo que las imágenes de dron no tienen: la luz natural al amanecer, el momento exacto en que el sol pega de lado sobre una costa o sobre un desierto a dos mil metros de altura.

Cuando viajes, si tienes la opción de hacer un vuelo en helicóptero o ultraligero sobre un destino, hazlo aunque sea caro. Los Cabos, en Baja California, tienen un perfil costero que desde el aire es completamente diferente al que ves desde la playa. El Arco, que desde el mar parece imponente, desde quinientos metros de altura se convierte en una marca pequeña entre el desierto y el Pacífico, y de repente entiendes la geografía de ese extremo de la península.

Si el presupuesto no llega a vuelo privado, la ventanilla del avión también cuenta. Los vuelos de larga distancia en días despejados ofrecen vistas que no salen en ninguna guía y que cambian según la hora y la latitud. El Atlántico en verano, con el sol bajo desde el norte, tiene una superficie que parece seda arrugada.

Arthus-Bertrand lo entendió hace treinta años: el planeta tiene una cara que solo existe cuando estás por encima de todo. Vale la pena buscarla.

Preguntas frecuentes sobre Yann Arthus-Bertrand y la fotografía aérea del mundo

¿Qué es el proyecto La Tierra Vista Desde el Aire?

Es el proyecto fotográfico de Yann Arthus-Bertrand iniciado en 1994. Recoge imágenes aéreas de ciento cincuenta países tomadas desde helicóptero, ultraligero y globo aerostático. La primera gran exposición pública fue en París en el año 2000 y en total la vieron más de cien millones de personas en todo el mundo.

¿Cuántos países fotografió Arthus-Bertrand?

El proyecto cubre ciento cincuenta países. Las zonas más representadas son África oriental, los archipiélagos del Índico y el Pacífico, Asia meridional y América del Sur.

¿Dónde puedo ver las fotos del proyecto?

El archivo está disponible en el sitio web de Arthus-Bertrand, donde puedes buscar por país o tipo de paisaje. También existe el libro homónimo, publicado en más de veinte idiomas, y el documental Home (2009), disponible gratis en YouTube.

¿Se puede visitar la exposición ahora?

La exposición itinerante original ya no está activa en su formato completo, pero versiones parciales siguen apareciendo en ciudades del mundo con motivo de eventos medioambientales. La Fundación GoodPlanet, con sede en el Domaine de Longchamp de París, organiza actividades periódicas abiertas al público.

¿Qué es la Fundación GoodPlanet?

La creó Arthus-Bertrand para trabajar en sensibilización medioambiental. Organiza exposiciones, talleres y proyectos educativos sobre cambio climático y biodiversidad. Su sede en el Domaine de Longchamp de París está abierta al público y es un buen plan si visitas la ciudad.

Imágenes de Pexels

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