Llegas a la Place d’Armes de Versalles un poco antes de que abran las puertas y ya notas la escala del sitio, con esas rejas doradas que brillan al sol de la mañana y un patio de mármol que parece no acabar nunca. No es una exageración decir que este palacio se construyó para dejar boquiabierto a cualquiera que entrase, porque para eso lo pensó Luis XIV.

Todo empezó mucho más modesto de lo que imaginas. En 1623, Luis XIII mandó levantar un pabellón de caza en este mismo terreno, rodeado de bosque y sin ninguna pretensión. Fue su hijo, Luis XIV, quien decidió convertirlo en la residencia oficial de la corte francesa a partir de 1661, con obras que se prolongaron durante décadas y que llegaron a emplear a miles de trabajadores al mismo tiempo. El resultado es el palacio que visitas hoy, con capacidad para haber albergado a unas 20.000 personas entre nobles, criados y funcionarios en su época de máximo esplendor.

Qué ver dentro del Palacio de Versalles

La Galería de los Espejos es la sala que todo el mundo quiere ver, y con razón: son 73 metros de largo con 357 espejos enfrentados a los ventanales del jardín, pensados para multiplicar la luz natural en una época en la que el cristal era un lujo casi inalcanzable. Aquí se firmó el Tratado de Versalles en 1919, así que el sitio tiene tanto de belleza como de historia con mayúsculas.

Los Grandes Apartamentos del Rey y los Aposentos de la Reina merecen su tiempo con calma. Cada sala tiene un nombre relacionado con un dios de la mitología griega y un techo pintado que cuenta una escena distinta, así que si vas con prisa te vas a perder la mitad de los detalles. Yo me quedé un buen rato en la Cámara de la Reina, con esa cama enorme y las paredes forradas de seda que aún conservan el color original. Si te va la arquitectura religiosa de la misma época, en la web tenemos también la guía de la catedral de Notre Dame de París, a apenas 25 minutos en tren de aquí.

Jardines geométricos del Palacio de Versalles
Foto: Son Tung Tran en Pexels

Los jardines: la otra mitad de Versalles

Si el palacio te deja con la boca abierta, los jardines te pueden entretener un día entero. Los diseñó André Le Nôtre siguiendo el estilo de jardín francés, con parterres geométricos, setos recortados al milímetro y perspectivas que se pierden en el horizonte según por dónde mires. Cuanto más te alejas del edificio, más silvestre se vuelve todo, hasta llegar a zonas de bosque donde apenas se oye ruido.

No te pierdas el Gran Canal, de más de un kilómetro de largo, donde en verano se puede alquilar una barca de remos por unos 20 € la media hora. Los fines de semana de primavera y verano, además, se activan las fuentes al ritmo de música barroca en el espectáculo de las Grandes Eaux Musicales, y ese momento en el que el agua sube varios metros con el sol de fondo es de lo mejor que vas a ver en la visita.

Fuente en los jardines de Versalles
Foto: David Henry en Pexels

Al fondo del jardín están el Petit Trianon y el Hameau de la Reine, la aldea de mentira que se hizo construir María Antonieta para jugar a la vida de campo lejos del protocolo de la corte. Son opcionales dentro del billete conjunto, pero si tienes medio día libre, merece la pena caminar hasta allí.

Consejos prácticos para visitar Versalles

Versalles está a unos 20 kilómetros al suroeste de París y se llega bien en RER línea C, parada Versailles Château Rive Gauche, a unos 40 minutos desde el centro de la capital. El billete solo del palacio ronda los 21 €, y el pase conjunto con jardines y Trianon sube a 24-32 € según la temporada y si hay espectáculo de fuentes ese día. Los jardines, fuera de esos días de música, tienen entrada gratuita.

El palacio cierra los lunes, así que evita planificar la visita ese día. Y un consejo que ya me habría gustado que me dieran a mí: compra la entrada online con antelación, porque la cola para sacarla en taquilla en temporada alta puede superar la hora, sobre todo entre junio y agosto.

La mejor época para ir es la primavera o principios de verano, cuando los parterres están en flor y las Grandes Eaux Musicales funcionan los fines de semana. Si prefieres evitar aglomeraciones, una mañana de martes a jueves fuera de agosto es tu mejor opción: llegar a la apertura, a las 9:00, marca la diferencia entre ver la Galería de los Espejos casi vacía o entre una marea de grupos turísticos. Y si te ha picado el gusanillo de los palacios franceses, los Castillos del Loira son la siguiente parada obligada, a un par de horas en coche desde París.

Preguntas frecuentes sobre el Palacio de Versalles

¿Cuánto tiempo hace falta para ver Versalles?

Con el palacio y un paseo por los jardines principales, calcula medio día. Si quieres añadir el Trianon y el Hameau de la Reine, mejor reserva el día completo.

¿Es necesario reservar entrada con antelación?

No es obligatorio, pero sí muy recomendable en primavera y verano. Comprarla online con hora asignada te ahorra la cola de la taquilla.

¿Los jardines de Versalles son gratis?

Sí, salvo los días de Grandes Eaux Musicales o Grandes Eaux Nocturnes, cuando el acceso al jardín requiere entrada específica por el espectáculo de fuentes.

¿Cuál es la mejor época para visitar Versalles?

Primavera y principios de verano, con los parterres floridos y las fuentes en marcha los fines de semana. En invierno el palacio se visita igual, pero los jardines pierden bastante color.

¿Cómo se llega a Versalles desde París sin coche?

El RER C hasta Versailles Château Rive Gauche es la opción más directa, con trayectos de unos 40 minutos desde el centro de París.

Imágenes de Pexels

El otro imprescindible de París es las curiosidades de la Torre Eiffel. Fuera de la capital, el Museo Calvet de Avignon es de los museos franceses que nadie visita, y para seguir con palacios europeos, la Galería de la Academia.