El olor a protector solar, frittura di pesce y piadina caliente se mezcla en Riccione desde junio hasta bien entrado septiembre. Esta franja de litoral en la Emilia-Romaña lleva décadas siendo el destino de veraneo preferido de los italianos, y con razón: arena fina, agua del Adriático limpia en la zona sur de la costa y una infraestructura turística bien rodada que lo facilita todo más que en otros puntos de Italia. Si buscas playa sin el caos de la Amalfi ni los precios de Cerdeña, Riccione merece una mirada seria.
Está en la provincia de Rímini, a solo 7 kilómetros al sur de esa ciudad, pero tiene identidad propia. Pueblo de pescadores reconvertido en resort desde los años 30, hoy reúne a unos 35.000 habitantes fijos que en agosto se convierten en varios cientos de miles. Las playas están perfectamente organizadas con sombrillas y hamacas de pago, pero también hay zonas libres si prefieres no gastarte nada.

Qué ver y hacer en Riccione
El eje central del turismo es el Viale Ceccarini, una calle peatonal llena de tiendas de moda, heladerías y terrazas que se anima desde media tarde, cuando la gente vuelve de la playa. Con media hora paseando por aquí ya te haces una idea del ambiente: es un resort que sabe lo que ofrece y no necesita disimularlo.
El Parco del Mare es la gran reforma reciente. Inaugurado por fases desde 2022, este parque lineal costero recorre el frente marítimo norte con zonas de descanso, instalaciones deportivas y carriles ciclistas. Hay vegetación real, espacios con sombra y acceso fácil a la playa. Recorrerlo en bici cuesta entre 5 y 8 € al día y es probablemente la mejor forma de ver el paseo costero de Riccione.
Para familias con niños, el Aquafan es el parque acuático de referencia de la zona. Abre de junio a septiembre y la entrada ronda los 30-35 € para adultos. Va bastante lleno los fines de semana de agosto: si tienes opción de ir entre semana, la diferencia de cola es notable.
Por la noche, Riccione tiene fama en toda Italia por sus discotecas. El club Cocoricò fue durante años uno de los más conocidos de Europa. Si no eres de esa escena, el paseo nocturno por el centro o una cena larga en algún restaurante de pescado junto al mar funciona igual de bien.
Las playas de Riccione
La arena es fina y el mar está bastante limpio para ser una costa tan concurrida. El Adriático aquí no tiene la profundidad ni el color del Mediterráneo sur, pero es tranquilo y la corriente es suave, lo que lo hace ideal para bañarse con niños pequeños.
La mayor parte de la playa está dividida en stabilimenti balneari, concesiones privadas que alquilan sombrilla y dos hamacas por un precio diario. Dependiendo de si eliges primera, segunda o tercera fila desde el agua, el precio va de 20 a 40 € al día. En agosto los mejores puestos se reservan con semanas de antelación. Si solo quieres probar un día sin reservar, llega pronto por la mañana y pregunta en la caseta de entrada.
Si no quieres gastar, busca los tramos de spiaggia libera (playa libre), señalizados con carteles. Hay varios, pero son minoría respecto a las concesiones privadas, y conviene llegar antes de las 10 en temporada alta. Lleva tu propia esterilla, porque no hay hamacas.

Cuándo ir y cómo llegar
La mejor época es junio y la primera quincena de septiembre. El agua ya está caliente, la playa funciona a pleno rendimiento y hay bastante menos gente que en julio y agosto. Los hoteles también bajan el precio un 30-40% respecto al pico estival.
Si vas en julio o agosto, lo encontrarás todo muy lleno y más caro, pero también hay más ambiente y todas las atracciones están abiertas. Depende de lo que busques.
Para llegar desde España, la opción más cómoda es volar a Bolonia (vuelos directos desde Madrid y Barcelona con Vueling y Ryanair desde unos 50 €) y coger el tren Frecciarossa hasta Rímini, unos 70 minutos de trayecto. Desde la estación de Rímini hay un tren regional hasta Riccione en 10 minutos, o taxi por unos 20 €. El Aeropuerto Federico Fellini de Rímini también recibe vuelos en verano y está a solo 7 km de Riccione.
En coche desde Milán son unas 3 horas por la A14. Desde Roma, unas 3,5 horas. Aparcar en agosto puede ser complicado, aunque hay varios parkings en los alrededores del centro.

Qué comer en Riccione
La piadina romagnola es lo primero que tienes que probar. Una pieza de masa plana cocinada a la plancha y rellena de queso squacquerone, rúcula y jamón de Parma o embutidos locales. Los piadinerie están por todas partes y cuesta entre 3,50 y 5 €. Es perfecta para comer de pie mientras paseas.
Para cenar bien, busca los restaurantes de pescado cerca del puerto y el paseo marítimo. El brodetto di pesce, el guiso de pescado típico de la Romaña, merece un encargo si lo ves en la carta. No es barato, un menú completo con vino ronda los 25-35 €, pero la calidad suele compensar.
El gelato es una institución y Riccione no es una excepción. Las heladerías artesanas del Viale Ceccarini ofrecen copas de dos o tres bolas por 2,50-3,50 €. Cuidado con los locales que exhiben el helado en montañas artificiales de colores vivos: suelen ser de baja calidad con mucho aire incorporado. Los buenos tienen el helado guardado en cubetas tapadas.
Si te queda tiempo y ganas de conducir un par de horas, la Toscana está al alcance para un desvío gastronómico: puedes apuntarte a un curso de cocina en la Toscana y completar el viaje con algo más que playa.
Dónde alojarse en Riccione
La oferta hotelera es enorme: pensiones familiares, hoteles de tres y cuatro estrellas con spa, apartamentos turísticos. En temporada baja (junio y septiembre) encuentras habitación doble en un hotel decente por 60-80 €. En agosto ese mismo hotel puede subir fácilmente a 150-200 €.
Los hoteles más céntricos están entre el Viale Ceccarini y el mar, a pocos minutos a pie de la playa. Si buscas más tranquilidad y precios menores, el barrio de Riccione Paese (el casco antiguo, un poco más al interior) tiene opciones más económicas con bastante más carácter. Si te gustan las guías prácticas de destino, échale un vistazo también a la guía completa de Buenos Aires para cuando el próximo destino sea Sudamérica.
Preguntas frecuentes sobre Riccione
¿Cuál es la mejor época para visitar Riccione?
Junio y la primera quincena de septiembre son la mejor opción: el agua está caliente, hay menos gente que en agosto y los precios son un 30-40% más bajos que en plena temporada alta.
¿Cuánto cuesta un día en la playa de Riccione?
Una sombrilla con dos hamacas en un stabilimento balneare cuesta entre 20 y 40 € al día según la fila elegida. Las zonas de playa libre (spiaggia libera) son gratuitas, pero tienes que llevar tu propia esterilla.
¿Cómo llegar a Riccione desde España?
La ruta más práctica es volar a Bolonia y coger el tren Frecciarossa hasta Rímini (70 minutos). Desde Rímini hay tren regional a Riccione en 10 minutos. También puedes volar directamente al aeropuerto Federico Fellini de Rímini en temporada de verano.
¿Cuántos días son suficientes para visitar Riccione?
Con 3 o 4 días tienes suficiente para disfrutar bien de la playa, recorrer el Viale Ceccarini, visitar el Parco del Mare y hacer alguna excursión a Rímini. Si quieres añadir el Aquafan o cruzarte a San Marino (a 30 km), calcula 5-6 días.
¿Es Riccione un buen destino para familias con niños?
Sí. El mar Adriático en esta zona es tranquilo y poco profundo cerca de la orilla, lo que va bien para los más pequeños. El Aquafan es un clásico para niños y adolescentes, y la logística del resort (hoteles con media pensión, restaurantes familiares, transporte fácil) está muy bien resuelta.
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