Hay una mañana al año, normalmente entre finales de invierno y marzo, en que el valle del Tarn amanece cubierto de niebla baja y el Viaducto de Millau parece flotar sobre un mar de nubes, con el tablero suspendido en el aire y los pilares hundidos en la bruma. Lo vi así una vez desde el área de descanso de Brocuejouls, café ardiendo en la mano y los dedos helados contra la barandilla, y entendí por qué esa fotografía ha dado la vuelta al mundo tantas veces. Pocas obras de ingeniería impresionan más en persona que en las imágenes que circulan por internet, y esta es una de ellas.

Qué ver: la obra de Norman Foster sobre el Tarn
El Viaducto de Millau nació de un concurso internacional de ideas que ganó el estudio de Norman Foster junto al ingeniero francés Michel Virlogeux, encargado de resolver la parte estructural del puente. El objetivo era salvar el valle del río Tarn y descongestionar el tráfico que se acumulaba en el encantador pueblo de Millau, paso obligado entre la costa mediterránea y el norte de Francia. Se inauguró el 14 de diciembre de 2004 tras 36 meses de obra, 3.000 operarios y una inversión de 400 millones de euros.
La estructura alcanza los 343 metros de altura en su pilar más alto, por encima de la Torre Eiffel, y se extiende 2.460 metros sobre siete soportes de hormigón. Es, a día de hoy, el puente atirantado más alto del mundo, y se nota nada más verlo de lejos: los pilares se adelgazan tanto hacia arriba que parecen agujas clavadas en el paisaje de las Causses. Si te gusta la arquitectura que roza lo imposible, este puente juega en la misma liga que las megaestructuras que se soñaron en Bakú para rivalizar con Dubái, aunque aquí, a diferencia de aquellos proyectos, todo se construyó tal y como se dibujó.
Cómo llegar y cuándo ir
El viaducto forma parte de la autopista A75, la ruta que baja desde Clermont-Ferrand hacia Béziers y Perpignan, y se cruza pagando un peaje que ronda los 14 € por turismo según la época del año. La mejor vista gratuita, sin pisar el puente, está en el área de descanso de Brocuejouls, con un mirador y un pequeño centro de interpretación abierto todo el año. Millau, el pueblo, queda a un paseo corto y merece parada por su casco antiguo y sus talleres de guantería, oficio que dio de comer a la zona durante generaciones.
Para ver el puente sobre las nubes, apunta a una mañana de otoño o invierno, temprano, cuando el aire frío del valle choca con el calor que sube y forma esa capa de niebla baja tan fotografiada. En verano el efecto casi nunca aparece, aunque a cambio tienes mejor luz para fotografiar la estructura completa desde abajo, en el propio valle del Tarn.

Millau y el Roquefort, la excusa para quedarte un día más
A menos de 25 kilómetros está Roquefort-sur-Soulzon, donde maduran en cuevas naturales el queso que da nombre al pueblo, y varias queserías organizan visitas guiadas por las cavas. Si viajas en coche y ya tienes el desvío marcado por Aveyron, esta zona conecta bien con otra ruta clásica de castillos y campiña francesa como la de los castillos del Loira, aunque queda a bastantes horas al norte y conviene tratarla como un viaje aparte. El mercado de Millau, los sábados por la mañana, es buen sitio para probar el queso y el cordero de la zona antes de volver a la carretera.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es mejor visitar el Viaducto de Millau?
Entre octubre y marzo, a primera hora de la mañana, si buscas el efecto de niebla bajo el puente. Para fotografiarlo entero con buena luz, mejor en verano al atardecer.
¿Cuánto cuesta cruzar el puente?
El peaje para turismos ronda los 14 €, con variaciones según temporada. Consulta el precio actualizado en la web de la autopista antes de salir.
¿Es realmente el puente más alto del mundo?
Sí, su pilar más alto mide 343 metros, por encima de la Torre Eiffel y de cualquier otro puente construido hasta ahora.
¿Dónde se ve mejor sin pagar peaje?
En el área de descanso de Brocuejouls, con mirador gratuito y centro de interpretación, y desde varios puntos del valle del Tarn a pie de pueblo en Millau.
¿Cuánto tiempo hace falta para la visita?
Con dos o tres horas basta para el mirador, el centro de interpretación y un paseo por Millau. Si añades las cuevas de Roquefort, cuenta medio día.
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