Ruta por África occidental: de Sierra Leona a Mauritania

Costa de África occidental con barcos de pesca tradicionales y un atardecer de colores intensos

El fotógrafo Fernando Quintela embarcó en un cayuco con 42 personas en la costa de Mauritania en 2006. Su destino era las Canarias. El de los otros 42 también, aunque por razones muy distintas a las suyas. Esa experiencia le llevó a recorrer la costa occidental africana desde Sierra Leona hasta Mauritania, fotografiando a las personas que comparten esa ruta con esperanzas propias. Sus imágenes se han expuesto en varias ciudades españolas bajo el título Latitud 20° N, Longitud 37° W.

La ruta que siguió Quintela recorre uno de los tramos costeros más diversamente culturales del continente africano, y también uno de los menos explorados por el turismo convencional. Esto es lo que encontrarás si te planteas el mismo camino.

Pueblo costero de África occidental con arquitectura local y vida cotidiana junto al mar
Foto: William Adams en Pexels

Sierra Leona: el punto de partida

Sierra Leona comenzó a recibir visitantes en número significativo solo después del fin de la guerra civil (2002) y la recuperación post-ébola (2016). Freetown, la capital, tiene playas que compiten con cualquier cosa del Caribe (las de Tokeh y River Nº 2 son especialmente buenas) y una vida nocturna sorprendentemente animada en el barrio de Aberdeen.

El país sigue siendo de los menos visitados de África occidental, lo que tiene sus ventajas: no hay masificación, los precios son bajos y la interacción con la población local es fácil y genuina. La desventaja es que la infraestructura turística es limitada y hay zonas donde el transporte es complicado. La temporada seca (noviembre a abril) es la óptima para visitar.

Desde Freetown al aeropuerto de Lungi hay que cruzar un estuario, bien en lancha (15-20 minutos, 20 dólares) o en ferry. La mayor parte de vuelos internacionales llegan al país desde Londres, Bruselas o Adis Abeba.

Guinea: el país menos conocido de la ruta

Guinea (no confundir con Guinea-Bisáu ni con Guinea Ecuatorial) tiene su capital en Conakry, una ciudad larga y estrecha construida en una península. El país es uno de los mayores productores mundiales de bauxita, lo que explica su relevancia económica, pero apenas aparece en los itinerarios turísticos habituales.

El interior es donde está lo más interesante: la región de Fouta Djalon tiene mesetas, cascadas y pueblos peul con una arquitectura y una forma de vida que cambian radicalmente respecto a la costa. Labe y Kindia son las ciudades de referencia para explorar esa zona. El clima en el interior es más seco y menos agobiante que en la costa.

El visá es obligatorio para la mayoría de pasaportes y hay que gestionarlo antes de viajar. La situación política del país ha tenido episodios de inestabilidad en los últimos años, así que conviene consultar el estado del país en el portal del Ministerio de Asuntos Exteriores antes de planificar el viaje.

Senegal: el destino más accesible de la costa

Senegal es el país más desarrollado turísticamente de los cuatro. Dakar tiene vuelos directos desde Madrid (Iberia, Air Senegal) con precios que en temporada baja pueden rondar los 300-400 euros de ida y vuelta. La ciudad tiene energía: el mercado de Sandaga, el barrio artístico de Fann, la isla de Gorée (30 minutos en ferry desde Dakar, declarada Patrimonio de la Humanidad) y una gastronomía rica en la que el thiéboudienne (arroz con pescado) es el plato nacional.

Fuera de Dakar, el lago Rosa (ahora más palidecido que en su época de color úntimo) sigue siendo una parada turística clásica. La Casamance, al sur del país, tiene playas que no envidian nada al Caribe y mucho menos gente. El parque nacional de Niokolo-Koba es una de las mayores reservas de vida salvaje del África occidental (leones, hipopótamos, chimpancés), aunque requiere vehículo propio o tour organizado para verla bien.

Senegal tiene una de las tradiciones fotográficas más ricas del continente. Malick Sidibé, Seydou Keïta (malienés, pero con influencia decisiva en toda la región) y toda la escuela de fotógrafos de Dakar han documentado el África occidental del siglo XX de una forma única. Si te interesa la fotografía de viajes como la que expuso Quintela, Senegal es el sitio donde esa tradición está más viva.

Mauritania: el fondo de la ruta

Mauritania es el país donde el viaje de Quintela terminó, o mejor dicho, donde la decisión de los 42 se concretó. La costa mauritana es de donde salen (o salían, ya que el flujo ha cambiado con los acuerdos entre países) muchos de los cayucos con destino a Canarias.

Nouakchott, la capital, es una ciudad de arena: literalmente, el desierto llega hasta los arrabales urbanos y en algunos barrios las dunas avanzan sobre las construcciones. Eso tiene su propia estética, bastante diferente a cualquier otra capital africana. El mercado de pescado de Nouakchott es uno de los más grandes y vistosos del continente.

El interior del país tiene algunos de los mejores destinos de turismo de desierto del mundo: Atar, Chinguetti (otra ciudad Patrimonio de la Humanidad) y el macizo de l’Adrar, con dunas, oasis y ruinas medievales de ciudades caravaneras. Para llegar hay que ir en vuelo intern desde Nouakchott o Dakar, y las pistas de tierra requieren vehículo 4×4.

Consejos prácticos para la ruta

Mejor época. Noviembre a febrero es la temporada óptima para toda la ruta: el harmattan (viento del desierto) puede traer polvo en enero-febrero, pero los meses de noviembre y diciembre son especialmente buenos. Evita julio-septiembre, cuando las lluvias de la musalón hacen que Sierra Leona, Guinea y Casamance sean prácticamente intransitables en muchas zonas.

Visados. Sierra Leona y Guinea requieren visá previo para pasaportes españoles. Senegal tiene acceso libre (sin visá) para ciudadanos españoles por estancias de hasta 90 días. Mauritania permite visá a la llegada en el aeropuerto de Nouakchott. Confirma estos datos antes del viaje porque cambian.

Salud. Todas estas zonas requieren vacuna de fiebre amarilla (obligatoria para entrar en Guinea y recomendada en los demás). La profilaxis antipalúdica es recomendable. Lleva repelente eficaz y ropa de manga larga para las noches.

Cómo moverse entre países. Los vuelos internacionales entre ciudades son cara y no siempre hay conexiones directas. Los autobuses de ámbito regional (como Dakar-Banjul o Dakar-Ziguinchor) son lentos pero funcionan. Para la ruta completa Sierra Leona-Mauritania, calcula un mínimo de tres semanas si quieres ver algo en cada país con calma. Si el presupuesto de tiempo es corto, centra el viaje en Senegal y añade una excursión de 2-3 días a la isla de Gorée y la Casamance.

Para cualquier viaje con componente de ecoturismo o turismo responsable, nuestra guía sobre viajar sin dejar huella tiene consejos que aplican especialmente bien en destinos de África occidental, donde el impacto del turismo sobre las comunidades locales es muy directo.

Para más perspectiva sobre viajes marítimos en general, también puedes echar un vistazo a nuestra guía de crucero por Australia y Nueva Zelanda, donde también se aborda cómo planificar travesias de varios días por aguas.

Preguntas frecuentes sobre el viaje a África occidental

¿Necesito visá para Senegal?
No. Los ciudadanos españoles pueden entrar en Senegal sin visá para estancias de hasta 90 días. Guinea y Sierra Leona requieren visá previo; Mauritania permite visá a la llegada en el aeropuerto.

¿Es seguro viajar a Sierra Leona?
Sí, aunque la infraestructura turística es limitada. Desde el fin de la guerra civil en 2002 y la recuperación post-ébola en 2016, el país es estable. Consulta el portal del Ministerio de Exteriores para el nivel de alerta actualizado antes de viajar.

¿Cuál es la mejor época para visitar África occidental?
Noviembre a febrero. Los meses de diciembre y enero son especialmente buenos: sin lluvias, temperatura soportable y menos humedad en el litoral.

¿Cuánto cuesta un vuelo a Dakar desde Madrid?
En temporada baja, entre 300 y 500 euros de ida y vuelta. Iberia y Air Senegal tienen vuelos directos. En temporada alta (diciembre-enero) los precios suben considerablemente.

Imágenes de Pexels

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