Entre todos los elementos turísticos que podemos llegar a encontrarnos en el territorio iraní, uno de los más llamativos tiene que ver directamente con la enorme cantidad de Apadanas que existen en este lugar, entendiendo las mismas como las “salas hipóstilas de audiencias en los palacios de los antiguos reyes persas”, las que obviamente reportan una de las formas más tradicionales de turismo a nivel local.

Además, no se debe dejar de tener en cuenta que las tres grandes Apadanas persas son las de los palacios de Pasagardas, Susa y Persépolis, siendo las que también acumulan mayor cantidad de visitantes cada temporada alta, sobre todo la más antigua de todas ellas, la primera, obra de Ciro el Grande; aunque para algunos la más importante es la de Persépolis. Por otro lado, la del palacio de invierno de Darío I en Susa tiene una extensión aproximada de una hectárea, de modo que cada una ofrece sus razones para la visita.

Estos sitios persas, que en la mayoría de los casos se recorren junto a guías y grandes grupos de turistas, tienen al principio de su historia algunas estructuras que son consideradas precursoras de la misma, como por ejemplo los edificios de Urartu, de modo que la influencia es notoria con el correr del tiempo en otro tipo de construcciones realizadas en distintas partes del país.

En cuanto a la Apadana de Persépolis, debemos decir que tiene unos 112.000 metros cuadrados, y que destaca sobre todo por la enorme cantidad de columnas que sostienen su techo, ya que aunque fue destruida en parte por el ejército de Alejandro Magno, entonces una de ellas quedó en pie, y se considera que junto con la misma se mantiene inalterable el espíritu de las civilizaciones, como la persa, que la erigieron, para transformarlas con el correr del tiempo en un símbolo turístico de Irán.