La Tate Modern es la galería de arte moderno y contemporáneo más visitada del mundo. No de Gran Bretaña: del mundo. Más de seis millones de personas al año entran a ver sus colecciones, sus exposiciones temporales y ese Turbine Hall de 35 metros de altura que a lo largo de los años ha acogido obras de Louise Bourgeois, Olafur Eliasson, Ai Weiwei y Tino Sehgal. Y la entrada permanente es gratuita, lo que en Londres, en 2026, es un lujo que no hay que subestimar.
El edificio es una antigua central eléctrica a orillas del Támesis, frente a la catedral de San Pablo, con la que está conectada por el Puente del Milenio. La conversión la diseñó el estudio Herzog & de Meuron a finales de los noventa, y el resultado es uno de los ejemplos más elegantes de arquitectura industrial reconvertida en espacio cultural. En 2016 añadieron la ampliación Blavatnik Building, que suma diez nuevas plantas en forma de piramide invertida de ladrillo.
La colección permanente: por dónde empezar
La colección permanente de la Tate Modern tiene más de 70.000 obras y solo una parte pequeña está expuesta en cada momento, así que lo que ves cambia entre visitas. Lo que sí suele estar presente son los grandes nombres: Picasso, Rothko, Warhol, Beuys, Bourgeois, Hepworth, Bacon. Las salas de Rothko, con sus campos de color y esa luz tenue que el museo mantiene especialmente para ellas, son de las más impresionantes de cualquier museo que haya visitado.
Las obras de Louise Bourgeois merecen una atención especial. Su araña Maman, que en versión gigante ha recorrido museos de todo el mundo, nació precisamente para el Turbine Hall de la Tate en 1999, cuando la artista tenía 88 años y abrió la primera de las series de instalaciones monumentales que el museo ha encargado desde entonces. La figura de la araña como madre protectora y depredadora a la vez es uno de los símbolos visuales más reconocibles del arte contemporáneo.

El Turbine Hall: la sala más grande del arte
El Turbine Hall mide 3.400 metros cuadrados y tiene 35 metros de altura. Es el espacio donde la Tate encarga cada año una instalación monumental a un artista distinto, bajo el patrocinio de Hyundai desde 2015 (antes lo fue Unilever). Las instalaciones Hyundai son gratuitas, duran varios meses y suelen ser de las cosas más vistas de Londres en ese periodo.
Algunas de las instalaciones más recordadas: las arañas de Bourgeois (1999), el sol artificial de Eliasson (2003), las semillas de porcelana de Ai Weiwei (2010), el tobogán de Carsten Höller (2006), la Tate de Tino Sehgal donde los guardianes empezaban a bailar y cantar en cuanto entrabas (2012). Si visitas Londres entre octubre y mayo es probable que haya una instalación activa; el verano es la temporada de transición.
Cómo planificar la visita
La Tate Modern está en Bankside, Southwark, a diez minutos a pie del London Bridge (metro Jubilee Line o Northern Line) o cruzando el Puente del Milenio desde la catedral de San Pablo (metro St Paul’s, Central Line). La dirección es Bankside, London SE1 9TG.
El horario habitual es de 10:00 a 18:00 de domingo a jueves, y hasta las 22:00 los viernes y sábados (comprueba siempre en la web antes de ir, porque cambia según la temporada y los eventos especiales). La entrada a la colección permanente y al Turbine Hall es gratuita. Las exposiciones temporales tienen entrada de pago, que suele rondar los 20-25 libras por adulto en 2026.
Para un viajero que quiere combinar arte y arquitectura en Europa, el norte de Italia tiene una concentración notable de ambas cosas; el reportaje sobre los palacios de banca que se visitan en Italia y la guía de el puente de Calatrava en Venecia muestran cómo la arquitectura contemporánea convive con el patrimonio histórico en el mismo país.
El Southbank: más que un museo
El barrio del Southbank, donde está la Tate, es uno de los mejores paseos de Londres. En el paseo a orillas del Támesis entre el London Bridge y el Waterloo Bridge encuentras el Mercado de Borough (uno de los mejores mercados gastronómicos de Europa), la Catedral de Southwark, el Shakespeare’s Globe Theatre (con visitas al edificio y representaciones de verano), el Hayward Gallery, el National Theatre y el BFI Southbank. Todo peatonal, todo junto, todo al borde del agua.
En el Tate Modern hay también una tienda de libros de arte de primer nivel (las publicaciones propias del museo son de las mejores para regalar), una terraza en el piso noveno con vistas al río y un café en la planta baja. Los precios del café son los que te esperas en un museo londinense de este nivel; el mercado de Borough está a diez minutos y come más barato y mejor.
Preguntas frecuentes sobre la Tate Modern
¿La Tate Modern es gratis?
La colección permanente y el Turbine Hall son gratuitos. Las exposiciones temporales tienen entrada de pago (20-25 libras aproximadamente en 2026). Hay algunas actividades especiales también de pago.
¿Cuánto tiempo necesito para visitar la Tate Modern?
Para una visita básica con la colección permanente y el Turbine Hall, calcula dos horas. Si añades una exposición temporal y una pausa en la cafetería, suma otra hora. Para una visita profunda (con audioguía o con la app del museo), calcula medio día.
¿Se puede visitar sin reserva previa?
La colección permanente no requiere reserva. Para las exposiciones temporales conviene reservar online con antelación, especialmente en fines de semana y temporada alta (primavera y verano).
¿Qué diferencia hay entre la Tate Modern y la Tate Britain?
La Tate Modern se centra en arte moderno y contemporáneo internacional (desde 1900 hasta hoy). La Tate Britain, en Millbank, se dedica al arte británico desde el siglo XVI hasta la actualidad. Tienen colecciones completamente distintas y ambas son gratuitas en su colección permanente.
¿Cuál es el mejor momento para ir?
Entre semana a primera hora (10:00-11:00) o los viernes y sábados por la tarde, cuando el museo tiene horario extendido hasta las 22:00. Los fines de semana a mediodía son los más concurridos. El Turbine Hall siempre vale la pena a cualquier hora por su escala.
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