Entras al valle de Ordesa por la carretera que sube desde Torla y, en cuanto aparcas el coche, el ruido del río Arazas ya se te ha metido en la cabeza. Va a acompañarte casi todo el camino. Este rincón del Pirineo aragonés, en Huesca, fue el segundo parque nacional declarado en España, en 1918, gracias en buena parte a la insistencia de Lucien Briet, un explorador francés enamorado de estas montañas que llevó el caso hasta el gobierno de Madrid.
En 1982 el parque se amplió y pasó a llamarse Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, sumando el macizo de Monte Perdido y otros valles cercanos. Hoy tiene unas 15.600 hectáreas protegidas, más otras 19.200 de zona periférica, y forma pareja con el parque francés de los Pirineos Occidentales para proteger el mismo ecosistema a ambos lados de la frontera.

Qué ver en el parque
La Cola de Caballo es la meta clásica del valle de Ordesa: una cascada que corta el circo glaciar al fondo del valle, a unas cuatro horas de camino desde el aparcamiento de la pradera de Ordesa. No hace falta llegar hasta ahí para disfrutar la ruta, porque el sendero va pasando por bosques de hayas y abetos donde es fácil cruzarte con un buitre leonado planeando muy bajo o, con suerte, algún sarrio en las laderas más altas.
Si prefieres algo menos exigente, el cañón de Añisclo, en el otro extremo del parque, tiene rutas más cortas y sombra casi todo el trayecto, ideal para los meses de más calor. Y para quien busca altura de verdad, Monte Perdido supera los 3.300 metros y es la montaña caliza más alta de Europa, un objetivo solo para gente con experiencia y buena forma física.

Consejos prácticos para la visita
En temporada alta, de julio a septiembre, el acceso en coche al valle de Ordesa está restringido y hay que subir en autobús lanzadera desde Torla, que sale cada pocos minutos y cuesta unos pocos euros por trayecto. Conviene salir a primera hora, porque las plazas de parking del propio Torla se llenan pronto en fin de semana. El resto del año se puede subir con vehículo propio sin restricción.
La mejor época para caminar sin nieve va de junio a octubre, aunque cada mes tiene su gracia: en junio los deshielos alimentan las cascadas y en octubre las hayas se vuelven de color cobre. En invierno el valle se cubre de nieve y algunas rutas se cierran, así que conviene informarse antes en la oficina de turismo de Torla o Broto, donde también dan mapas y el estado de los senderos en tiempo real.
Para dormir, Torla y Broto tienen la oferta hotelera más completa de la zona, con precios que suben bastante en agosto. Si quieres combinar montaña con nieve, no te pierdas esta guía de Panticosa para esquiar en los Pirineos, a poco más de una hora de Ordesa. Y si de paso vas a pasar por la capital aragonesa, esta guía de qué ver en Zaragoza completa bien el viaje.
Si te gustan los parques nacionales con historia y paisaje variado, también puedes mirar los parques nacionales de Gales, con castillos y costa incluidos en el mismo viaje. Y si el plan incluye acampar cerca de la naturaleza, esta guía de camping en España te ayuda a elegir equipo antes de salir.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se declaró Parque Nacional de Ordesa?
En 1918, siendo el segundo parque nacional de España. En 1982 se amplió y pasó a llamarse Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
¿Cuánto mide el parque?
Unas 15.600 hectáreas de zona protegida, más otras 19.200 hectáreas de zona periférica de protección.
¿Cuál es la mejor época para visitarlo?
De junio a octubre, cuando la mayoría de senderos está libre de nieve. En invierno varias rutas cierran por seguridad.
¿Se puede subir en coche en verano?
No, de julio a septiembre el acceso al valle de Ordesa es solo en autobús lanzadera desde Torla para reducir el tráfico.
¿Cuánto se tarda en llegar a la Cola de Caballo?
Unas cuatro horas de camino desde la pradera de Ordesa, ida y vuelta calcula el día casi completo.
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