La primera vez que cruzas el paseo del Bund de noche, con el Huangpu de por medio, cuesta creer que estás mirando dos ciudades a la vez. A un lado, los bancos coloniales de piedra que levantaron los británicos en los años 20. Al otro, Pudong, con la Torre de Shanghái, la Perla Oriental y el Jin Mao compitiendo por quién ilumina más el cielo. Shanghái funciona así, a base de contrastes que no se resuelven, y es justo lo que la hace uno de los destinos más interesantes de Asia para una escapada de pocos días.
Además, desde diciembre de 2024 es mucho más fácil conocerla sin necesidad de tramitar un visado completo, algo que cambia por completo la logística de cualquier viaje que combine China con otro destino de la región. Te cuento cómo funciona y qué merece la pena ver si vas a pasar aquí unos días.

El visado de tránsito de 240 horas: la puerta de entrada más sencilla
Desde el 17 de diciembre de 2024, China amplió su antigua política de tránsito sin visado de 72 y 144 horas a un permiso único de 240 horas (10 días), válido para ciudadanos de 55 países, entre ellos España y el resto de la Unión Europea, Reino Unido y varios países latinoamericanos. Para acogerte a él necesitas tres cosas: pasaporte con al menos tres meses de validez, billete confirmado a un tercer país o región dentro de esas 240 horas, y entrar y salir por uno de los puertos autorizados.
En Shanghái, los puntos de entrada válidos son el aeropuerto internacional de Pudong, el aeropuerto de Hongqiao y la terminal internacional de cruceros. La estancia se limita a la región autorizada, que en el caso de Shanghái incluye también Jiangsu y Zhejiang, así que si te apetece una excursión de un día a Suzhou o Hangzhou no tienes ningún problema. Lo que no puedes hacer es salir de esa zona ni cambiar el destino final del billete una vez en el país.
Antes de reservar, comprueba en la web de la embajada china de tu país si tu nacionalidad sigue en la lista, porque estas políticas se revisan y amplían con cierta frecuencia.
Qué ver en Shanghái en dos o tres días
Con 10 días de margen te sobra tiempo, pero la mayoría de viajeros en tránsito se queda entre dos y cuatro noches, y da para lo esencial.
El Bund es el paseo obligado, mejor al atardecer, cuando las fachadas coloniales se iluminan a la vez que se encienden los rascacielos de Pudong al otro lado del río. Cruza a pie por el túnel turístico o coge el ferry, que sale más barato y tiene mejores vistas.
El jardín Yuyuan, en la zona vieja de la ciudad, es de las pocas esquinas de Shanghái que conservan la arquitectura tradicional china, con estanques, pabellones y puentes en zigzag. Rodéalo con calma por la mañana temprano, porque a partir de media mañana se llena de grupos turísticos y pierde gran parte del encanto.

Para subir a algún mirador, la Torre de Shanghái tiene el observatorio más alto de la ciudad, pero la Perla Oriental ofrece una vista distinta, con el suelo de cristal sobre el Bund, y suele tener menos cola. Si el presupuesto es ajustado, muchos rooftops y bares de Pudong regalan casi las mismas vistas por el precio de una copa.
Nanjing Road, la gran calle comercial peatonal que une la Plaza del Pueblo con el Bund, sirve para hacerse una idea de la escala de la ciudad de un vistazo, aunque como zona de tiendas es bastante genérica. Mejor usarla para caminar y perderse en las calles laterales, donde aparecen los mercadillos y las casas de té de siempre.

Consejos prácticos para moverte y organizar el viaje
El tren de levitación magnética (Maglev) conecta Pudong con la estación de Longyang Road en unos ocho minutos, alcanzando más de 400 km/h, y es en sí mismo una experiencia curiosa para quien nunca lo ha probado. Desde ahí enlazas con el metro hasta el centro. El metro de Shanghái es amplio, está señalizado en inglés y es la forma más práctica de moverte, sobre todo si vas justo de tiempo por el propio límite del tránsito sin visado.
Lleva medios de pago digitales: Alipay y WeChat Pay dominan casi cualquier pago, desde un puesto de fideos hasta un taxi, y muchos comercios ya ni siquiera aceptan efectivo con normalidad. Descarga la app y vincúlala con tu tarjeta antes de salir de casa, te ahorra bastante estrés el primer día.
La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las mejores épocas, con temperaturas suaves y menos humedad que en verano, cuando el calor húmedo aprieta de verdad. El invierno es frío y gris, pero también el momento con menos turistas en los sitios más conocidos.
Gastronomía: qué probar en Shanghái
La ciudad tiene su propia cocina, distinta a la de Pekín o Cantón, con más presencia de sabores dulces y salsas a base de soja y vino de arroz. Los xiaolongbao, esas empanadillas rellenas de caldo caliente, son la referencia obligada, y en los locales de toda la vida se sirven recién hechos en cestas de bambú. El hongshao rou, panceta de cerdo guisada a fuego lento con salsa de soja oscura y azúcar, es otro clásico de la cocina local que no suele faltar en las cartas.
Para probar de verdad la ciudad, mejor alejarse de las cadenas de Nanjing Road y buscar los puestos de calle alrededor del templo del Dios de la Ciudad, cerca de Yuyuan, donde el precio baja y el sabor sube.
Preguntas frecuentes sobre viajar a Shanghái
¿Necesito visado si solo hago escala en Shanghái?
Si tu pasaporte es de uno de los 55 países acogidos a la política de tránsito, no necesitas visado siempre que tengas billete confirmado a un tercer país dentro de las 240 horas y entres por un puerto autorizado como Pudong o Hongqiao.
¿Cuántos días necesito para ver lo esencial?
Con dos o tres días completos cubres el Bund, Yuyuan, algún mirador de Pudong y Nanjing Road sin agobios. Si dispones de más tiempo, una excursión a Suzhou o Hangzhou completa muy bien el viaje.
¿Cuál es la mejor época para ir?
Abril-mayo y septiembre-octubre, por temperaturas suaves y menor humedad. El verano es muy caluroso y húmedo, y el invierno frío y gris, aunque con menos aglomeraciones.
¿Es Shanghái una ciudad segura para el viajero?
Sí, es una de las ciudades más seguras de Asia para el turista, con muy poca delincuencia callejera. Los descuidos habituales son los mismos que en cualquier gran ciudad: vigilar el bolso en zonas muy turísticas y desconfiar de los timos de las casas de té cerca del Bund que enganchan a extranjeros con precios desorbitados.
¿Cómo me muevo del aeropuerto al centro?
El Maglev desde Pudong hasta Longyang Road tarda unos ocho minutos y después enlazas con el metro. También hay líneas de metro directas y taxis, algo más lentos por el tráfico habitual de la ciudad.
Si de Shanghái sigues ruta hacia el interior de China, esta guía de Pekín te sirve para planear la siguiente parada, y si te atrae ir más allá de las grandes ciudades, este otro reportaje sobre cómo viajar al Tíbet repasa los permisos y la logística del techo del mundo. Para la maleta, aquí tienes qué llevar en cualquier viaje de varios días.
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